28 nov 2015

Almagro sí tiene quien le escriba


.-La carta desde la izquierda venezolana, a la izquierda foro-saopaulista
En septiembre pasado, trece venezolanos enviamos una carta a varios presidentes, expresidentes y ex- cancilleres latinoamericanos; y a UNASUR. Los firmantes, todos de izquierda; aunque hoy sin vínculos concretos; teníamos en común, que, por serlo, de izquierda, en algún momento y grado participamos con  Chávez; que igual por serlo,  nos separamos y lo cuestionamos y enfrentamos, aunque sin identificarnos ni vincularnos con La Oposición. Y, que también por seguirnos identificando como de izquierda asumimos dirigirnos a ellos; que, a su vez, tienen en común, estar identificados con la izquierda latinoamericana foro-sao-paulista, que ha gobernado o gobierna en sus países, durante los diez o quince últimos años. Con la particularidad de que en ese lapso en muchas ocasiones respaldaron, política e institucionalmente a Chávez; lo legitimaron internacionalmente; reconociéndole la legitimidad de haber sido electo y apoyado por la mayoría de los venezolanos; que, según, en reiteradas ocasiones habrían manifestado su voluntad soberana en elecciones libres, democráticas; confiables. Luego de muerto Chávez volvieron a hacer  lo consiguiente, dos veces, entonces, con Maduro, en el 2013 y el 2014; igual respaldándolo por ser el presidente legítimo de Venezuela; aunque, en estas ocasiones, no tan incondicionalmente como antes siempre lo hicieron con aquel.  
En nuestra carta les señalábamos que, al igual que en esas dos ocasiones referidas, a raíz de las presentes elecciones parlamentarias, de sus resultados concretos, previsiblemente, ellos mismos, o sus gobiernos, serán nuevamente requeridos de volver a  avalar el régimen; a relegitimarlo; precisamente sobre la misma base de la supuesta calidad de esos resultados; de que cuantitativamente reflejarían confiablemente la verdadera voluntad de los venezolanos;  porque el sistema electoral, CNE, SAIME, RE, según, sería sano; confiable Al menos como los de sus respectivos países. De forma que esos resultados, son o en tal caso, supuestamente serían, la base incuestionable de legitimidad de los que proclame; en esta ocasión los futuros integrantes de la AN.   

.- Nuestra carta fue a UNASUR
Nuestra carta estuvo dirigida, formalmente a UNASUR; pero concretamente a Rouseff y Lula, a Mujica, Tabaré y Almagro, y a Bachelet y a Humala. A Almagro, no expresidente pero sí canciller de Uruguay desde el 2010 hasta el 2014; y, desde mayo de este 2015, secretario general de la OEA. No se la enviamos ni a Correa no a Morales; no hubiera tenido sentido. En ella los instábamos a asumir consecuentemente, entonces había algún tiempo todavía; la responsabilidad política y ético-política, de hacer que se constatara y se garantizara, la transparencia del sistema electoral venezolano; de manera de que no hubiera dudas sobre la calidad de los resultados que totalizará el 6D; y de la legitimidad de los fueros parlamentarios que emanaría de esas votaciones. 
Tenemos la certeza de que la carta les llegó. La consignamos en todas las embajadas de los países miembros de UNASUR, incluidas las de Guyana y Surinam. Y en la sede de la OEA, concretamente,  personal, dirigida a Almagro. No hubo respuesta de ninguno de sus destinatarios. Tampoco la esperábamos. Su sentido fue apelar a su consciencia, a su  moral política, que reconocemos han mostrado, que los moviera; y hasta a su autoestima; hacia que asumieran la responsabilidad de  constatar y garantizar que la supuesta base de legitimidad del chavismo y hoy del madurismo, el CNE, es realmente confiable. Que el previsible próximo respaldo de esa legitimidad, que se les solicite y toque declarar, sí tenga en esta ocasión una base consistente constatada por ellos mismos.
.- Sabotearon la Misión de UNASUR.
No se pretende que nuestra carta de septiembre, aunque la conociera, determinó la posición de Almagro de ofrecerle al CNE la observación de la OEA, y el consistente contenido de su carta a Lucena. Fue lo propio. Su discurso de toma de posesión en Mayo pasado, fue el del hombre, de izquierda del Siglo XXI, abierto, sin complejos ni inhibiciones; anunciando una transformación del organismo; hacia que deje de ser solo de los gobiernos, como Foster Dulles la concibió y ha sido; y sea accesible a todos los sectores de los países que la integran. Desde entonces, apuntaba hacia su posición actual ante todos los países; y concretamente hacia Venezuela.. Pero, en tal caso, en esas posición y actuación político-institucionales, ante las elecciones del 6D; calza exactamente lo que planteamos y pedimos. Así como también correspondía con las motivaciones y movimientos iniciales de UNASUR, hacia designar una verdadera misión de observación a ese evento. Iniciativa  hecha fracasar mediante el veto el chantaje y la trampa sincronizados de las burocracias de Venezuela, Ecuador y Boilivia; con Samper y Patiño como operadores. Sucio saboteo, delictual; anti-latinoamericano que, como se sabe remató con la pretensión de hacer pasar como supuesto testigo electoral, una  troup de payasos tarifados; manejada por Samper, y con Fernández como mascarón de proa; que, no engañó a nadie y ha sido denunciada y  rechazada, un innegable avance, hasta por la MUD.  
.- La carta de Lucena; exasperación  madurista  ante la oferta institucional de Almagro.
 La oferta inicial de Almagro era simple y obvia, institucional; en todos los sentidos, absolutamente inobjetable; de la observación hemisférica del sistema y proceso electorales para el 6D; sin ninguna referencia previa evaluativa ni de calidad sobre él. Por más que sea, propio de la retórica chavista, sorprendió lo exasperado y cerrado de la reacción del madurismo, contra un hombre de  izquierda como Almagro que apoyó y avaló al chavismo durante los últimos cinco años.  Maduro, Jaua y Lucena principalmente; retorizaron enardecidos, no ya tanto contra la OEA propiamente; sino concretamente contra él; descalificándolo y acusándolo de “traidor”; por lo demás, sin mención alguna a qué. Su carta, ya después, fue respondiendo a una de Lucena en la que pretende sustentar, técnico-profesionalmente, la retórica chavista de que todo es una conspiración contra la soberanía nacional; “del Imperio”, naturalmente; sobre la idea, según aportada por el rector Rondón, de que “el sistema electoral venezolano es el más auditable del Mundo”. Idea que, no aceptarla sin más; y pretender, ni siquiera auditarlo; sino tan solo observarlo técnico-profesional, consistentemente; no puede venir sino de un agente de esa “conspiración desetabilizadora imperialista”.
En su carta a Lucena Almagro no se refiere al fraude, ni siquiera sesgadamente; ni al sistema electoral en sí. Sino a la campaña electoral en general a los derechos y las condiciones de participación de los candidatos; al ventajismo y la violación de los derechos humanos, etcétera. Y a la imparcialidad transparencia y limpieza técnico-operacional que debe haber y evidenciarse en el manejo del proceso y la campaña por el CNE; para que sus totalizaciones finales no ofrezcan dudas y sean ciento por ciento avalables y asumibles  nacional e internacionalmente como legitimantes. Se refiere sí en su carta a la perversión del sistema judicial venezolano; obviamente del régimen; al pormenorizar sobre el caso del amañado, juicio a Leopoldo López; un montaje grotesco; violatorio sin límite de todos los DDHH consagrados en todas las cartas de la ONU, la OEA, la…. ¿A son de qué?. A son de que, obviamente, un régimen, con el que todos los rectores y rectoras, del CNE, del Poder Electoral, se identifican; y fueron puestos por él; a cuyas pautas e intereses responde y juega hasta micro-operativamente; sin ni siquiera molestarse en simular ninguna independencia; y que sea capaz de la perversión judicial de la que demostradamente es; naturalmente, lo mínimo es que tiene que ser observado en el proceso electoral del que supuestamente emana su legitimidad.
.- En el 2013 el chavismo, el CNE,  se cagó en UNASUR y en Almagro.
Pero no se trata solo de lo anterior; de que la OEA presidida por él no opere como instrumento de un país o bloque de países específico; sino como una verdadera concurrencia continental, plural. Ni tampoco solo de que se abra a la participación de la gente, de los pueblos; independiente y a pesar de los factores y estructuras de poder de los países. Sino de una deuda moral, ético-moral; si se quiere de un hombre honesto y consecuente de izquierda; obviamente, una deuda consigo mismo con su propia consciencia; pero concretamente con el pueblo venezolano; con todos los venezolanos; y con los más de 600 millones de latinoamericanos que somos; a los que él, Almagro, en la OEA se debe. Una deuda moral; hasta vergonzosa; que, de no saldarla, teniendo cómo; como hoy tiene; se le convertiría en una carga de consciencia para toda su vida.
En el 2013 luego de las elecciones presidenciales sobrevenidas de Abril, fraudulentas como siempre y particularmente desde las del 2004; entonces más evidente que anteriormente; aunque menos que ahora; Capriles pidió recontar todos los votos; algo perfectamente legal y a lo que tenía derecho. Ante lo que Maduro, evidentemente ignorante de donde estaba parado, respondió guapetonamente aceptándolo como reto. Cómo fue aquella tragicomedia, está en las redes; y su detalle no viene al caso. Lo concreto fue que Lucena, evidente y dramáticamente bajo una gran presión internacional y en la perspectiva cierta e inmediata de que el tema iba a UNASUR, declaró que se haría el reconteo del 46% que no se había hecho. Luego, Elias Jaua, entonces canciller se presentó en la reunión de cancilleres extraordinaria que se hizo, a puertas cerradas, en Santiago de Chile en ocasión de la toma de posesión de Bachetel. El multilateral subregional declaro su apoyo a Maduro recién electo, rechazando cualquier intento de desestabilización, etcétera que, según estaría por detrás de la actuación de Capriles; aunque, junto a que  apoyaba,  contaba con que se hiciera el recuento de los votos que no se habían contado; a los que el gobierno y el CNE venezolanos, se habían comprometido. Y que, despejaría cualquier duda sobre la calidad del resultado electoral y su legitimidad  como Presidente constitucional. Semanas después, el Lima, la cumbre de presidentes de UNASUR, ratificó la, resolución de cancilleres de Santiago.
También hay memoria fresca de lo que sucedió y como terminó todo. Luego de una sucesión durante semanas, de cómicas y malabarismos de todo tipo, mediáticos y burocráticos; simplemente, no hubo reconteo, verdadero, ni siquiera parcial. Dicho en castizo; con los términos del DRAE, el chavismo, se cagó, en UNASUR; se cagó en sus cancilleres y presidentes, que en Santiago, y luego en Lima, entonces, se restearon con Maduro a condición de un conteo que no hubo, Y entre ellos se cagó, precisamente en Almagro que participó en ambas reuniones.  Naturalmente que hoy, teniendo la responsabilidad y la posibilidad de ir a fondo en el tema; y el cargo de consciencia y hasta la vergüenza de haber entonces extendido un cheque en blanco; por lo visto y todo lo evidencia, para una estafa electoral y política; hoy, a él, ni como Secretario de la OEA, ni como persona, va a serle suficiente la retórica atapusante de “el sistema electoral más auditable del Mundo”. Ni tampoco aquella de “la contradicción y el enemigo principales”. Por el contrario,, le toca, ser consecuente con los pueblos del hemisferio a los que se debe; y con su propia consciencia.
.- En su carta Mujica rompe con Almagro porque apunta al CNE chavista.
La carta de Mujica a Almagro, rechazando su posición en el tema y rompiendo con él; aunque de entrada sorprende; uno olvida que Mandela ha sido único; bien vistas las cosas, responde a una visión y apunta certeramente al blanco. No se conoce completa; al menos, el suscrito, conoce solo la parte que de ella ha difundido su esposa la senadora Lucía Topolansky; de la que, lo nuclear, es que, según, “la deriva que has tomado”, dirigiéndose a Almagro, deslegitima al gobierno de Maduro. “Deslegitima” es, según, el término que usa, y que solo puede interpretarse como que le quita, le desconoce, la base de legitimación; concretamente su soporte, electoral. Por más que sean importantísimos y hasta lo más irritante; además de no ser lo de fondo; señalar el ventajismo y el peculado de uso, el monopolio mediático, la manipulación y el ventajismo; en fin el manejo y la operatividad sesgados de lo electoral, etcétera; señalar todas las asimetrías sumadas; no “ilegitiman”. “Ilegitima” la pérdida o el desconocimiento de la emanación primaria de la legitimidad. Lo que quiere decir que Mujica lo que le cuestiona de fondo a su viejo amigo, compañero y colaborador, con el que ahora rompe, es que se meta con el sistema electoral venezolano; con el CNE; chavista. Que apunte a él; y declare la necesidad y el derecho de los latinoamericanos a que haya  observación internacional. Una observación internacional confiable; de calidad, como la que la OEA haría y ofreció; plural, imparcial, técnico-profesional. Para a consciencia, en tal caso, poder seguir asumiendo institucionalmente sus resultados como legitimantes.
.-  Mujica, un IIIer-Internacionalista, estalinista.
Su ruptura; ya expresidente; con su paisano más prominente hoy; junto con Tabaré y él, son el trío -cúpula del “Frente Amplio”; o sea, que es de impacto y costos políticos altos. Sobre todo subregionalmente, en MERCOSUR, amén que en UNASUR; bajo la impronta de la posible aplicación de la Cláusula Democrática de MERCUSUR al gobierno de Maduro; ratificada por Macri ya electo. Se  la explica, esa ruptura, a partir de dos posibles motivaciones, concurrentes; político-ideológicas ambas; aparte las personales, también posibles; pero que no vienen al tema.
Primera. En Mujica, pese a su interesante añejamiento y/o agioramiento  ideológico-político, se habría reactivado un residual subconsciente, según, “IIIer-Internacionalista”; estalinista; un residual de su viejo comunismo. Aquella idea de “el enemigo principal”, de “la contradicción principal”; de la “legitimidad histórica”, del “Frente Nacional”; en los que se soportó el estalinismo, el sovietismo de la izquierda mundial, el “Campo Socialista” y la “IIIa Internacional Comunistal”. Y la “guerra fria”. Residual de mesianismo que lleva a tolerar y a asumir, cualquier perversión y oportunismo; hasta las peores regresiones autoritastas, militarizantes y  fascistizantes, de los aliados, como aquí han sido las chavistas y maduristas; en función de tal “contradicción principal”; de no perder “espacio ganado”, o “recuperado”, de no perder aliados; menos, todavía  a un pretro-aliado tan “buchón” y dispuesto a lo que sea como fue Chávez; en la correlación general internacional de fuerzas; según, “contra el Imperialismo”. 
.- Deslegitimar a Maduro es deslegitimar a Chávez y mucho más.
Segunda. La deslegitimación de Maduro, en varios sentidos, es la propia deslegitimación de las cúpulas y burocracias de la  izquierda foro-sao.paulista, que han estado en el poder la última década. Que por cierto, cumplieron, pero se le acabó el tiempo. Que, en última instancia por razones de poder y conveniencia políticas y comerciales; ni siquiera económicas; en mucho por oportunismos; asumieron a Chávez, con el pretexto de sus retóricas; y sobrevenidamente ahora a Maduro, como referencias clave de su consolidación continental. La deslegitimación de Maduro, no es, simplemente hasta allí, y yá; no es solo la de su gobierno concreto actual. Es, de entrada, la de toda la gestión de  Chávez, total, y su secuencia de gobiernos, y supuestos triunfos electorales, de él solo, durante diez años; y compartidos desde el 98 hasta el 2004. Es la deslegitimación de las “diez y cuantas” elecciones, según, “ganadas limpiamente”; en las que el pueblo lo habría ratificado una y otra vez, mediante el “sistema electoral mejor y más confiable del Mundo”. Dicho rápido; la deslegitimación de Maduro, porque una observación electoral internacional consistente, imparcial, registre, o simplemente vislumbre, la perversión estructural, sistémica  del CNE, el RE y el SAIME; que evidencie que se trata de un sistema armado para el fraude; significa la de  todo lo que haya sido procesado por él. Sin largas enumeraciones; sus presidencias, naturalmente; y la Reforma Constitucional, los magistrados y los titulares de los poderes públicos; las gobernaciones y las alcaldías; los parlamentarios obviamente; en fin, todo el régimen se evidenciaría que es ilegítimo.
Pero, más allá; la ilegitimidad de Maduro y en inevitable retroacción, de Chávez, se proyectaría, irradiaría,  internacional y mundialmente; ya hay muestras de lo que sería; en todo aquello en que haya sido y haya quedado comprometida la República a partir de sus actuaciones. Y naturalmente, además, muchas, muchísimas, quién sabe, cuántas cómo y hasta dónde; de las actuaciones de sus socios y aliados.  Hasta de los de la izquierda sao-paulista.
.- Dos notas para cerrar.
La carta de Almagro constituye la más consistente, y políticamente medida atención internacional posible al proceso venezolano. Lo más  que puede esperarse y aceptarse, de acuerdo a los convenios internacionales; sin constituir intervención en nuestros asuntos internos. La mejor respuesta posible a la invocación a la atención e involucramiento de la Comunidad Internacional en la crisis nacional en que se ha insistido tanto. Sin embargo; indicativo de su carácter estructural, de la crisis; prácticamente ha pasado por debajo de la mesa. La incapacidad estructural nacional ante el Poder; de todos los sectores incluidas las oposiciones y las disidencias; ha determinado,  que pese a su largo alcance potencial, no haya incidido en nada en la dinámica políticoinstitucional nacional; ni coyuntural, ni, por lo visto, en perspectiva. Simplemente, no hay ni la capacidad mínima para que signifique nada; o casi.
Por otro lado, la ruptura de Mujica con Almagro; su contenido; apunta a un debate de fondo sobre el cambio social progresista, estructural; revolucionario si se quiere; y el Poder y su ejercicio. Sobre la relación entre vanguardias cúpulas y burocracias; y las subjetividades sociales; sobre una nueva política sobre la base de la soberanía ciudadana, en constante e imparable desarrollo.
Caracas noviembre 2015.-








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