7 ago 2013

CONSTITUYENTE,NÓ: UN PROCESO CIUDADANO CONSTITUYENTE




 
.-*Ni cambiando el gobierno ni con otra constituyente
Cada vez, significativamente, se habla más de la necesidad de “convocar una constituyente”. Aunque principalmente en la oposición; también dentro del chavismo; que siempre ha rechazado la idea; la rechaza; y siempre bloqueó terminantemente iniciativas que en esa dirección en varias ocasiones y áreas se han impulsado desde sus mismas bases. Aparte las motivaciones e intereses concretos de esos sectores; de sus expectativas y en relación a su viabilidad concreta en el contexto actual de control chavista, mediante el CNE, de cualquier proceso de votación; que el tema esté en la agenda política, hasta en la de las altas cúpulas y figuras de la oposición, es demostrativo de que existe la consciencia de que la crisis nacional es compleja y profunda; de que no se solucionará con un simple cambio de gobierno o régimen. De que no va a ser, o sería, suficiente con la eventual salida del chavismo del poder. 
La crisis nacional, estructural, profunda, ciertamente no se resuelve con un simple cambio de gobierno; con la eventual sustitución de este mal gobierno, por otro, según, “bueno”; como el que han ofrecido la MUD y Capriles sería el que harían. Pero tampoco, con una Constituyente como las más de treinta que hemos tenido, incluidas las dos últimas de 1961 y 1999. Pues cabe preguntarse, sobre qué sería lo que se quitaría de la constitución actual;  y sobre qué, lo que se pondría en la nueva o reformada; resultado de dicha Constituyente que promueven sectores de la oposición; que por sí mismo, por ya no estar, y, por ahora sí estar en el nuevo texto; sería clave para que el país avanzara hacia salir de la crisis en que estamos y se profundiza inercialmente, hace ya tres largas décadas. Ni “la institucionalidad” consagrada en la constitución del 61; ni la de la del 99; como ninguna de las anteriores; sirvieron para impedir las variantes de autoritarismo y las perversiones del ejercicio del poder; el desconocimiento y la manipulación de sus contenidos; que durante sus cincuenta años de vigencia se acumularon; sin nada que las impidiera.
.-* Para ir hacia la soberanía ciudadana frente al Poder
Pues la verdadera cuestión de fondo, estructural, de la crisis nacional; histórica; la de la soberanía ciudadana concreta, real, frente al poder; que dicha “soberanía”  es inexistente; y es solo constitucionalmente declarativa; nunca se planteó en su verdadera dimensión en ninguna de las constituyentes que en doscientos años hemos tenido y que produjeron sus respectivas constituciones. La idea de que “La soberanía reside en el Pueblo quien…”; que ha estado en todos nuestros textos constitucionales; no  ha pasado de ser una retórica cómica; ni ahora, menos, con la novísima de que la democracia venezolana es “participativa y protagónica”. Aunque, en honor a la verdad; ni aquí en Venezuela ni en ninguna parte del mundo; la cuestión del poder ciudadano concreto; del contrapoder ciudadano fáctico, real; la capacidad ciudadana de frenar el autoritarismo, de confrontar el poder; ha sido cuestión de su simple ser “consagrada” en la “carta magna”. Ninguno de los cientos de derechos ciudadanos consagrados en la constitución, valen nada; al no existir la garantía concreta, fáctica, de que su ejercicio pleno, su preservación, esté, a todo evento, garantizado a cualquier ciudadano frente al poder. Y esa es exactamente nuestra realidad. A pesar de los  muchos derechos que están consagrados constitucionalmente; el ciudadano, la ciudadanía, no existe fácticamente. La gente aquí es el objeto de la política, de la acción gubernamental; de su manipulación; no su sujeto. El venezolano no tiene, nunca ha tenido, ni el menor peso en la  definición de las políticas del estado; no es sujeto de ellas; salvo votar; y ni siquiera;  no es más que una cifra frente al Poder.
A lo que vamos; cuando hablamos, no de ”una constituyente”, como se refieren quienes la proponen hoy; sino de un “Proceso Ciudadano Constituyente”; aparte de que  al final se llegue a una nueva constituyente y hasta a una nueva constitución; es a la necesidad de que haya una movilización y un debate ciudadano nacionales abiertos, despolarizados; orientados a crear las condiciones concretas para en perspectiva imponer la ciudadanización de la política; la conformación de un  contrapoder ciudadano que realmente frene el autoritarismo que en cualquiera de sus variantes, ha causado la crisis que hemos vivido y se ha profundizado durante los últimos cuarenta y tantos años.
.-* Por el debate y el consenso ciudadanos, hacia una sola subjetividad nacional
Junto a la referida inexistencia histórica, de  capacidad ciudadana alguna para confrontar y frenar el Poder; está lo coyuntural de los acumulados de deterioro y perversión sociopolítica de los últimos cuarenta años. La existencia concreta, no de dos países, ni de dos sociedades; pero sí  de dos subjetividades, hoy, excluyentes y negadoras ambas una de la otra; con vivencias opuestas, hegemonizantes, de sus vinculaciones privilegiadamente incluyentes, de cada una con el Poder; hace insoslayable ir hacia un verdadero y denso consenso social, ciudadano; de base; complejo y difícil, sí; pero que es la única vía hacia la promoción y el desarrollo de correlaciones socioeconómicas y dinámicas sociopolíticas armónicas, convivenciales; conformadas y soportadas en la inclusión; en la distribución equitativa, ciudadanamente consensual,  de toda la renta, todos  los recursos y las oportunidades nacionales. Y  en la soberanía ciudadana sobre  lo público. En el marco de una beligerancia ciudadana inteligente ante el Poder; en la existencia de un contrapoder que imponga las condiciones a su ejercicio. No se trata, entonces de la “gobernabilidad”; de cómo mantener en paz, controlado, el cuadro tensional y de conflictividad general acumulados en que hoy vivimos. No se trata de “pacificar”, de aplacar la beligerancia de un sector desde la hegemonía del otro. Se trata de ir hacia la fluidez sociopolítica de una sola subjetividad; plural, diversa, múltiple; específica y global; pero una; humana.  
.-* Un proceso constituyente originario: primero el debate ciudadano y luego la constitución
Hablamos de un “Proceso Ciudadano Constituyente”; cercano a la idea de una “constituyente originaria”; negando expresamente la de la “constituyente derivada”, como han sido todas las que tuvimos. Lo sustancial es que se promueve de forma que no  será convocada desde el Poder; por ningún factor de poder de cualquier naturaleza o signo. Según, la figura de la “constituyente originaria”, es de origen napoleónico; en términos del discurso, de ”la revolución primero y luego la  constitución”; porque la constituyente de la que resulte la constitución no deriva del poder existente; sino que es “originaria”; resultado de la revolución que es su negación. Pero en nuestro planteamiento, no está la idea de que hay que hacer la revolución para que haya una nueva constituyente y una nueva constitución. Partimos es de que, antes de “una constituyente”, quién  en tal caso debe estar “convocado”, es la gente,  los ciudadanos; todos los venezolanos, todos. No solamente algunos, según, los “los competentes”. El que está planteado en Venezuela, constituyente; primariamente y de fondo, no es un debate académico; técnico-político. Es político. Sobre el Poder; sobre el Poder y la gente. Por ello, lo que toca, es que todos los venezolanos, se convoquen para SU debate, sobre el Poder; sobre cómo bicentenariamente sin escampe se ha ejercido autoritariamente; y causando la profunda crisis en que estamos. Para un debate libre, abierto, sobre quiénes y cómo lo han ejercido; lo ejercen y pretenden ejercerlo. Por lo que obviamente, no son quienes han estado ni los que están en él; quienes van a convocar y promover una constituyente para debatir y eventualmente condicionar, precisamente, quienes, porqué y como lo han de ejercer. Y, en tal caso, deben seguirlo ejerciéndo.
El sentido de “originario” que está implícito en la idea del “Proceso Ciudadano Constituyente”; se refiere a que, primero haya el debate, ciudadano, nacional, constituyente; para a partir de él, y luego, ir a la constituyente; y, eventualmente a una nueva constitución. En una secuencia en la que lo esencial, primero y prelativo, sea la movilización y el debate ciudadanos; sobre los grandes problemas nacionales. Luego, el establecimiento de las bases para una dinámica de consensuación ciudadana. Para finalmente, mediante una constituyente bajo los dictados ciudadanos, y los aportes del caso académicos y técnico-jurídicos ir a la formulación de una nueva constitución; nueva o, como todas las anteriores, la existente modificada.
.-*Ni chavismo ni oposición quieren ni aceptan el debate real
La cúpulas de ambos ismos, chavista y de oposición, en general y declarativamente rechazan la idea de una constituyente. No porque no les atraiga la idea de reformar a discreción la constitución, ”mejorandola” en función de hacerle “institucional”, “constitucionalmente”, menos exigente, mas cómodo, su ejercicio autoritario del Poder. Para evitarse seguirla manejando “plastilinamente”; como en general ha sucedido; y ahorrarse las ristras justificatorias de medios-citas y cuartos-citas de artículos del “Texto”. Algunos “constitucionalistas”, lo que argumentan abiertamente, es que “no hay las condiciones para convocarla”. Se refieren, de ambos lados, a la posibilidad de que el hacerla; incluso como otra constituyente derivada mas; produzca un tal debate, real, de la gente; como realmente sería, que se le saliera de las manos. A oposicionistas y a chavistas. Que se diera, entonces sí, realmente fuera de control; no las payasadas chavistas de los “parlamentarismos de calle”; sino una verdadera “constituyente de calle”, cuyo desconocimiento les sería, a todos, políticamente muy costoso.
De tal forma que, no es que las cúpula las burocracias y los polítólogos de ambos ismos, no quieran otra constituyente. Aunque obviamente, si rechazan absolutamente, la descalifican;  la idea del “Proceso ciudadano constituyente” que se propone. Lo que no quieren, lo que rechazan por encima de todo, es un verdadero debate abierto; un debate  nacional, ciudadano; sobre el Poder; sobre su relación con la crisis nacional. Y no es que el chavismo si quiere; y la oposición no. Estando en el Poder, o en perspectiva de estarlo, nadie quiere que se discuta sobre su ejercicio. La constituyente del 99, que, según, era para “la reinstitucionalización del país”; y que, hasta tenía que ser “originaria” ; Chávez, ya en el Poder; en su asociación de entonces con las cúpulas puntofijistas; degaullistamente, atropelló, comprimió, su convocatoria  y  trabajo, en solo nueve meses; cuando tenía que ser, en un lapso hasta ilimitado; en tal caso a criterio de los constituyentes. Obviamente, para que no hubiera ni se desarrollara el verdadero debate nacional que tocaba. Y que sigue tocando.           
.-* Ningún factor de poder convoca; será la automovilización ciudadana
Lo que para nosotros de partida es claro; es que nuestra coincidencia con quienes hoy proponen “convocar una constituyente”; de oposición o gobierno; se concreta, solo, a que de la crisis en que estamos no salimos con un simple cambio de gobierno; y tampoco con el actual. Hasta ahí nuestra coincidencia. Partimos de que hay que ir a la cuestión de fondo de la estructura del Poder: de las relaciones de la gente con él. Asumimos, que de la crisis nacional, salimos o apuntamos a una salida; solo a partir del impulso de una dinámica nacional, ciudadana, hacia la conformación de una correlación sociopolítica, ciudadana, de contrapoder; frente al Poder. Tal dinámica nacional, para la que hoy sí hay condiciones subjetivas y objetivas, se dará, por la movilización autoorganizada y el debate nacionales, mediante lo que llamamos un “Proceso Ciudadano Constituyente”; que para nada es convocado por cúpulas ni candidatos ni presidentes; ni por pretendidas élites ni vanguardias. Sino que resultará de la autoconvocatoria, de la automovilización de la misma ciudadanía; de los sectores y asociaciones sociopolíticas en los que se da la dinámica normal de la gente .           
Caracas 06.08.13
         

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