5 may 2015

LA VIIa CUMBRE DE LAS AMERICAS, y III

.- Panamá, una Cumbre diferente.
Qué alcance tendrá en perspectiva la última Cumbre de Las Américas de Panamá; VIIa; se verá en el tiempo. Que fue histórica, es indiscutible; que lo fue por que fue diferente; obvio. Como toda cumbre, programáticamente, se concretó en unos discursos, una cena y, “la foto”; o sea, una ceremonia, un espectáculo. Pero no fue la repetición de la ceremonia de siempre o de antes; fue diferente. Lo fue  como resultado de  procesos previos, con nuevos contenidos  y en otros contextos. La América Latina y El Caribe de Panamá no son lo que fueron hasta fines del pasado siglo; particularmente durante sus últimas décadas de neoliberalismo compulsivo; bajo la impronta del “Consenso de Washington”; que iniciado éste XXI, entonces comenzó a ser revertido.
.-La IVa Cumbre de Mar del Plata, sepultó el “Consenso de Washington”.
La dos Cumbres más importantes han sido, ésta la VIIa de Panamá, y la IVa de Mar del Plata en el 2005. Ambas fueron históricas; constituyeron verdaderas inflexiones en la geopolítica hemisférica; aunque el alcance de la de ésta está por verse.  
La IVa por la presencia no-esperada de G.W.Busch; además, con la pretensión concreta de que se cambiara la agenda diseñada por Argentina como país-sede; para que, en cambio, se discutiera su propuesta del ALCA; se convirtió en la más fuerte confrontación antiamericana-antimperialista, en un multilateral hemisférico contra los EEUU. Kitchner, Lula, Chávez y Tabaré; Argentina, Brasil, Venezuela y Uruguay; promovieron y liderizaron la confrontación y el bloqueo de  la pretensión americana que  contó principalmente con el intenso apoyo de Fox, Torrijos y Martín; Mexico, Panamá y Canadá. No hubo declaración final, ni foto completa; porque  Busch optó por retirarse  a mitad de la reunión. No hubo declaración final; pero esa Cumbre tuvo el resultado concreto, histórico de que a partir de ella quedó bloqueada toda posibilidad inmediata; y definitiva; de que las relaciones hemisféricas se enmarcaran formal y multilateralmente en la doctrina del “Consenso de Washington”.    
La derrota de la pretensión americana, en Mar del Plata, indiscutiblemente, imperialista; no solo fue la de la confrontación concreta que hubo; sino que constituyó el fin de las cuatro  décadas de neolliberalismo que, aun sin ALCA; desde su experimentación por la Escuela de Chicago y Pinochet en Chile; en un verdadero “sunami”  desbastó a América Latina y El Caribe; destruyó todas las economías  locales y llevó la exclusión y la  miseria a las grandes mayorías, sin excepción, de todos los países del subcontinente.


.- Los años de gobiernos de izquierda.
Luego de Mar del Plata, en el subcontinente se desplegó la onda de gobiernos “de izquierda” que caracterizó los seis o siete años siguientes. Además de los mencionados cuatro protagonistas de entonces; de izquierda o genéricamente identificados como  tales; aunque con grandes diferencias; se sucedieron luego los triunfos en Bolivia y Ecuador, en Chile y Paraguay, en Perú; en Nicaragua y El Salvador; y otros, tanto o más relativamente identificados como de izquierda; como el de Zelaya en Honduras por ejemplo. Que, aparte la falta de homogeneidad y coherencia; y consistencia; manejaron en común el rechazo al neoliberalismo y concretamente al  Consenso de Washington. En esa IVa Cumbre en medio de la confrontación con Bush, Chávez promovió su idea de que como alternativa al ALCA; los países latinoamericanos y caribeños debían integrarse al ALBA. Indicativamente de los cuatro países que la protagonizaron  el único que hasta hoy participó en su constitución, ha sido Venezuela.    
.- Una América Latina y un Caribe en un contexto mundial diferente.
Aún convulsionado; y para algunos, en perspectiva de la  IIIa  guerra mundial. Hoy, sin Guerra Fría,  vivimos en un mundo multipolar absolutamente globalizado que  a fines del Siglo XX solo comenzaba a perfilarse. Hoy el Mundo y la Humanidad no son lo mismo. EEUU no son los de la Era Reagan y que dejaron los Busch hace siete años, instalados en Irak y Afganistán. Y hoy con Barak Obama se mueven en una orientación geopolítica nueva, diferente mundial y hemisférica.
En tales condicionantes históricas y contextuales, mundiales es que se da la  VIIa Cumbre de Las Américas. A ella concurrió una comunidad latinoamericana y caribeña;  desde la IVa de Mar del Plata, del 2005 luego de diez años; con, aunque elípticos, importantes crecimiento económico, avances sociales y sociopolíticos; y políticos. Conformando un área económica en crecimiento con nuevas capacidades y potencialidades acumuladas; para avanzar hacia desarrollos integracionistas manejados soberanamente. Trascendidos los modelos neoliberales sometidos a relaciones imperialistas; pero también, los reivindicativismos y utopismos; mesianismos  e ideologismos; en los que en mucho se sustentaron los regímenes de izquierda de esos diez años.
Por otra parte  con unas sociedades; en casi todos los países; con mayorías de los sectores populares y medios; en buena parte recién salidos de la pobreza y la exclusión; incluidos; en plan de permanente y creciente beligerancia ciudadana frente al Poder. Hasta frente al ejercido por quienes han sido o fueron factores políticos de su reciente inclusión
.- Nada que ver con Chávez ni con chavismo ninguno.
Esta VIIa Cumbre cierra los diez años que abrió la IVa con un subcontinente, en general,  en un  nivel mucho más alto de desarrollo cuantitativo y cualitativo; económico y socioeconómico.
Si los de Panamá no fueron la América Latina y El Caribe de antes de Mar del Plata; tampoco son ya los que se fueron conformando y/o afirmando a partir de ella, con el liderazgo inicial y las gestiones de izquierda anti-neoliberales-inclusionistas; que asumieron las  reivindicaciones históricas de la inclusión social y la independencia económica  en el subcontinente. Para fines de la primera década del siglo las metas planteadas estaban siendo  alcanzadas importantemente. Y lo siguieron y siguen siendo; ralentizadas desde entonces; frenadas por la falta de cambios políticos progresivos reales; con las manipulaciones de las burocracias de izquierda de mantenerse como sea en el Poder. La redistribución de la riqueza y las oportunidades; si se quiere, su socialización; se impuso autoritariamente mediante  mayor concentración de Poder; de tanto o más presidencialismo que el tradicional. Se socializaron sí,  en diferentes grados, aspectos sociales de la economía; pero en nada, el ejercicio del Poder.
Mayor concentración de Poder y mayor presidencialismo, fueron y son los rasgos políticos comunes,   de la gestión de izquierda desde la primera década del siglo. Lo que si inicialmente funcionó para desmontar las principales trabas al cambio; ya en esta segunda década, constituyen el principal freno que tiene su profundización Pero sin nada que ver; a pesar de las retóricas de los cuatro presidentes “chavistas” que quedan;  con la manipulación mediática, polarizante, a cuatro manos, que presenta esos cambios  como resultado básico de un supuesto chavismo continental; un “bolivarianismo”; montado y articulado según el modelo fascistizante de ejercicio del Poder por Chávez aquí en Venezuela
A los avances de esa etapa, Chávez no aportó realmente nada; salvo la clientelar repartidera de petrodólares. Al contrario perjudicó, hizo desconfiar de procesos políticos importantes, que para recomponerse y salir adelante tuvieron que tomar abierta distancia de él. Por lo demás de la circulación de sus petrodólares; pagando promoción mediática; quedaron solo las estelas y los desechos de las corrupciones a que se redujo. 
.- Sin neoliberalismo ni pro-imperialismo; pero capitalismo es lo que hay.
En Panamá hablaron jefes de Estado como voceros y representantes formales de sus pueblos; muchos de una legitimidad solo relativa. Convencidos realmente  o por conveniencia bajo la presión de sus circunstancias concretas nacionales; se alinearon en el anti-neoliberalismo y antimperialismo dominantes; dispuestos a relaciones y desarrollos hemisféricos con los EEUU; aunque obviamente asimétricos; armoniosos, en un contexto hemisférico y mundial, hoy viable, de reconocimiento, ejercicio y  respeto a las soberanías nacionales.  
El impulso del anti-neoliberalismo anticapitalismo  a partir de Mar del Plata; tanto en lo que tuvo de contenido real como de retórica y manipulación mediática polarizante; sobre todo en la retórica;  se ralentizó y re-perfiló política, y, digamos, “ideológicamente”; para fines de la década; a partir de  la ida de Busch de la Casa Blanca y la llegada de Obama; lo que significó un notable cambio en contenido y en forma en las relaciones hemisféricas. Aunque se conformaron la UNASUR y el CELAC; y PETROCARIBE; casi todas las propuestas de constituir alternativas a los entes multilaterales mundiales y hemisféricos existentes; FMI, BM; básicamente anti-americanas; no pasaron de ser ideas, a lo mucho, ingeniosas; “utópicas-foro-mundialistas”; como sucedió con la del “Banco del Sur”; y con la fascistizante de la “Fuerza Latinoamericana de Defensa”, lanzada por Chávez sin ningún éxito en varias ocasiones. El mayor fracaso de todos;  el ALBA que se promovió como la vanguardia continental; y, según, mundial; “anti-capitalista”, hacia “El Socialismo del Siglo XXI”; con uniones aduanales,  corporaciones multinacionales, con “el Sucre” como opción al dólar, etcétera; no pasó de quince miembros; además de los cinco constituyentes, Cuba y Venezuela, primero; y Bolivia, Ecuador y Nicaragua luego. En sus diez años de existencia solo le se sumaron diez países del Caribe. Honduras se incorporó con Zelaya; y se desincorporó con Lobo ya presidente electo.
Los cambios y recambios de gobiernos; idas y regresos de posiciones y retóricas de las izquierdas y las centro-izquierdas en el subcontinente; y hasta en los países del ALBA, salvo Venezuela y Bolivia; porque, hasta en Cuba; sin la idea de regresar al neoliberalismo; como se mostró en Panamá; se han dado sobre la consciencia, post-Mar del Plata;  si se quiere, “post-chavista”; post-endogenismo; de que  hoy el desarrollo y la solución de los problemas de los latinoamericanos y caribeños no es posible sin la inserción en las dinámicas de la globalización mundial y continental. O sea, en el capitalismo que es lo que mundialmente hay.
El ALBA, como tal, ni apareció ni actuó en Panamá; y, salvo alguna referencia de paso en alguna intervención, ni siquiera se le mencionó. Tampoco “El socialismo del siglo XXI”; ni, aparte Maduro, Correa, Morales y Ortega; porque ni el mismo Raul Castro; los presidentes no retorizaron contra el capitalismo, por destruirlo, etcétera. Aunque la mayoría  igual, se identifica como de izquierda o progresista.
.- Aparte Venezuela, hoy hay una mejor América Latina.
Los gobiernos de izquierda, de antes de la IVa Cumbre y de los años siguientes; principalmente del Brasil; con su gestión anti-neoliberal; produjeron grandes cambios en la realidad continental, suramericana sobre todo. Liberaron las economías de los principales frenos que le impedían verdaderos  desarrollos integrales; con equidad; sacaron de la miseria a decenas de millones que ascendieron a clases medias con acceso real a condiciones y posibilidades de desarrollo humano; diversificaron sus relaciones internacionales, comerciales y políticas. Cuando las ultimas crisis mundiales, epicentradas  en Europa y los EEUU; Latinoamérica fue la región menos afectada por el desplome de todos los índices macroeconómicos. Y varios de sus países han mantenido sostenidas reactivaciones y expansiones de sus economías con índices de crecimiento entre los más altos mundiales.
Estos resultados generales; innegables; salvo el prácticamente único  caso de estancamiento y regresión económica y sociopolítica; el nuestro de Venezuela; se han pretendido desconocer o desdibujar o relativizar, al asociarlos polarizantemente, con el protagonismo y  la ostentación mesiánicos de Chávez; de su reparto clientelar de la renta petrolera. Precisamente  con el propósito de inducir que lo que estaba sucediendo en el continente  era provocado por él. Cuando, si ciertamente en casos, y/o situaciones concretas destacadamente los de Cuba y Argentina; las transferencias de petrodólares, continua o circunstancial, según; fueron determinantes y hasta vitales en sus crisis o momentos de crisis; si en general el petro-clientelismo chavista, en casos y momentos fue un elemento importante; los desarrollos logrados por muchos países que se beneficiaron de él, resultaron de políticas y gestiones públicas inteligentes orientadas al desarrollo interno.   Absolutamente lo contrario de lo que Chávez hizo; y ahora Maduro continúa aquí en el país.
.- Avances económicos y socioeconómicos, con regresión política.
Las decenas de millones de latinoamericanos sacados de la pobreza y el hambre; incluidos los venezolanos; además, ahora están “visibilizados”; y que lo están, no solo para “los demás”; sino también para ellos mismos; hoy tienen consciencia de sí mismos; y son parte de las subjetividades nacionales. Ya en sus nuevos status, sin desconocer que resultaron de las gestiones de izquierda; por lo visto no se sienten atados a corresponder con su apoyo político incondicional e indefinido a aquellos liderazgos o vanguardias; o a las que las pretenden suceder. Activa y beligerantemente reclaman más y mejores de los mismos derechos que ya tienen; y nuevos. Y no solamente sociales, socioeconómicos y económicos; sino, políticos. Sobre todo políticos.
En Brasil, Argentina y Venezuela, primero; luego en Bolivia, Ecuador y Perú; y en Uruguay  Paraguay y Chile; en Nicaragua y El Salvador; ha estado gobernando la izquierda; las izquierdas realmente; o que se identifican como tales; desde hacen quince años en algunos; en otros doce o diez. En la mayoría continuadamente; en otros, Chile, Perú, intermitentemente. Gestiones; Venezuela es un caso aparte y diferente; en cuyos primeros lapsos se dieron los avances y cambios referidos; de reconstrucción del Estado, y las economías, de reorientación de la gestión, de inclusión. Pero, se anotó arriba, sin verdaderos cambios políticos; sobre las mismas relaciones de representatividad anteriores; sobre las mismas relaciones de poder de los regímenes de minorías de las democracias liberal-burguesas; con sus peores perversiones; que ha habido en el continente desde el siglo XIX.  
De forma que; aunque tal balance socioeconómico y económico, bueno, corresponde a sus primeras gestiones concretas;  el político en esos mismos lapsos, es negativo; hasta regresivo. Y, no solo en Venezuela que es el caso extremo, sin parangón; sino en general; tales gestiones fueron autoritarias y mesiánicas; sobre la concentración del Poder, personal mayormente; cuando no, grupal.  Con la justificación o el pretexto, de un supuesto “proyecto histórico”; del enemigo externo; de alguna amenaza inminente; en general y salvo excepciones, negando toda verdadera participación de base; recurriendo hasta  a la obscenidad a su manipulación mediática. Los casos extremos de perversión y regresión políticas; el nuestro  está fuera de rango; Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua;  como aquí, remataron sus primeras o segundas gestiones con reformas constitucionales para permitir la reelección indefinida.
.- De la cumbre de centro-izquierda de Panamá; a las relaciones de Poder como agenda.
Podemos decir que la Cumbre de Panamá fue de centro-centro-izquierda; tanto por los latinoamericanos y caribeños; como por Obama. Aunque muchos jefes  de Estado no se identifiquen como de izquierda; allí no hubo posiciones de derecha; y si, salvo casos, no fue de retóricas “antimperialistas”, ni “anticapitalistas”; tampoco lo fue de “anti-socialistas”; ni  “anticomunistas”. Ni la agenda fue reivindicativista. Los temas del Desarrollo Soberano de las naciones; de la inclusión; de la equidad; siguen en la agenda  hacia las próximas cumbres; pero no como las prioridades que fueron  durante décadas; y concretamente desde la IVa  de Mar del Plata; Son temas  medulares de las políticas de todos los países; nadie  los relativiza; ni, menos es pensable que se frenen o reviertan. Pero  ya no son la “primera prioridad”; se dan por sentados    
Que no haya habido posiciones de derecha; ni anticomunistas o neoliberales; no solo, responde a la actitud política general, más que medida, pragmática, y consciente,  de las cúpulas políticas actuales. Sino, sobre  todo, a la subjetividad social continental, masiva, que ya se moviliza hacia un siglo XXI que sea solo futuro realizable para todos; sin las perversiones del siglo XX ni sus persistencias en éste. La gente latinoamericana y caribeña en general;  particularmente en algunos países; se plantea una agenda política; política. Agenda de la que el primer tema es el de las relaciones del Poder con la sociedad. Más allá de la soberanía de los Estados; universalmente reconocida; para la gente está también y básicamente planteándose la cuestión de la soberanía ciudadana, interna, en cada país, sobre el Estado. Más allá de los derechos sociales y económicos que por la inclusión cada vez mayores mayorías tienen; y del derecho político, formal, al “voto universal directo y secreto” que se viene implantando desde hace un siglo largo. Está la voluntad ciudadana, cada vez más clara y beligerante, de ser la que determine las definiciones políticas medulares; la gestión pública.   
.- Los incluidos contra el ejercicio autoritario  burocrático y corrupto  del Poder.
En los  días de la Cumbre, se les ha pedido la renuncia a cuatro presidentes del Hemisferio. A cinco, si incluimos  a Maduro; además de a Rousseff, Bachelett, Peña Nieto y Otto Pérez. De paso; no es el tema; pero, donde únicamente se ha pretendido que se trata de una conspiración desestabilizadora internacional, del Imperio, magnicidio incluido, etcéteras, es aquí. En los países de esos cuatro presidentes;  como en general en el continente; hay movilizaciones de rechazo y presión; no solo contra políticas y coyunturas políticas concretas; corruptas, antipopulares; sino contra las relaciones de poder que las causan, propician  o permiten; de hecho y en realidad, contra el ejercicio autoritario y burocrático del Poder. Y, en mucho, esas movilizaciones y peticiones de renuncia, son con la participación de sectores, muchos recién incluidos; que  los apoyaron, y se identificaron con ellos; que eligieron sus gobiernos cuestionados. Quienes toman la calle y hacen huelgas y ocupan plazas en Brasil, Chile, Ecuador, Bolivia y Méjico; en buena parte son gente que apoyaron a sus gobiernos actuales.  En Argentina y Bolivia; incluso en Uruguay; y más antes en Paraguay; el apoyo electoral mayoritario a Kitchner y a  Morales; como en parte a Mujica; y absolutamente a Lugo; como lo hubo, ya no existe; o no inhibe la protesta. Y así en general.
Vale insistir que nuestro caso, Venezuela, no cae en este análisis. Como tampoco el de Cuba; por lo mismo o casi. Maduro y el madurismo; ya no el chavismo; en el post-chavismo lo que quedan son chavismos; se soporta en un fraude generalizado ajustado cada vez; legitimado, también cada vez,  por las oposiciones. Sin fraude; si realmente se cuentan los votos; el antichavismo arrasa. Limpiamente, entre todos los chavismos, no sumarían el 20%. 
Las movilizaciones contra la corrupción de los gobiernos del PT en Brasil; contra la corrupción y la manipulación de la derecha en Chile;  contra la corrupción el narco-crimen y la impunidad en Méjico; en Guatemala; son contra los gobiernos, obviamente. Pero, ni son parte de ninguna conjura de ningún imperio, etcétera; ni de ninguna derecha interna ni externa; ni de ninguna CIA; ni de ningún MOSSAD ni G2. Ni, tampoco  son parte de ninguna estrategia electoral. No son para promover unos candidatos para que se vote por ellos; para que haya otro gobierno; ni siquiera con la idea de sustituir el que hay, según, “malo”; por otro, según, “bueno”. Son movilizaciones que, aparte protagonismos  y/o infiltraciones que, inevitablemente haya; son  de la gente, que va al fondo profundo de la crisis actual de nuestros países; la cuestión del Poder
.-El modelo de democracia liberal-burguesa que tenemos da para todo.
Treinta y cuatro gobiernos del Hemisferio; casi ciento por ciento; aparte Cuba; se identifican como “democracias”. Varios como “socialistas” y “revolucionarios”; que sin embargo, también se identifican como “democráticos”; supuestamente  “legítimos” que gobiernan con base a la Constitución, etcétera; designados por voluntad popular mediante elecciones.
Hoy, nadie discute consistentemente que la democracia es el régimen político más propicio para la sociedad. Ni  tampoco  se niega seriamente el socialismo; concretamente como socialización creciente de muchos aspectos y dimensiones de  la vida social que, imparablemente se da en cualquier sistema; sobre todo dentro del capitalismo. Lo que está en discusión es cómo es, cómo se constituye y funciona la democracia; o, una democracia. Pues, hay muchas. Aunque se pretende que hay un modelo y una doctrina y unos principios universales. Porque, sobre todo en nuestro continente, “la democracia”, en genérico, ha dado y da para todo; desde para autoritarismos fascistizantes como los de Chávez y Uribe; tan democrático, o, no-democrático, el del uno como el del otro;  hasta la fluidez política igualitaria de un Mujica de la Bachelett y la Rouseff; y de Lula; según, tanto lo son regímenes tan extremadamente negados entre sí como el mejicano y el costarricense; con  la consabida gama entre ambos extremos.     
[ri1] Está en discusión, si los regímenes de minorías que constituyen todas las variantes de gobiernos existentes en el subcontinente; democráticos; partidizados autocráticos presidencialistas corruptos; pueden producir algo mejor o diferente que lo que hoy; hay que incluso ellos mismos produjeron. Regímenes democrático-representativos; según el modelo de la Democracia Liberal-Burguesa; que fueron mejores que las dictaduras de post-guerra y de la guerra fría del siglo pasado; que impulsaron importantes transiciones; pero que hoy, para fines el siglo pasado estaban agotados. Los mismos regímenes que, ya en este siglo; luego de promover una nueva transición, con la referida inclusión e independencia económica de las últimas décadas; simplemente ya tampoco no dan más. De forma que  a las burocracias en que hoy están convertidos quienes lo ejercen; no les queda más que inventar y  manipular el poder; para mantenerse en él indefinidamente, como sea.
Los modelos de democracia europeos y norteamericanos;  el hindú; en general, no nos sirven en América Latina. A pesar de algunas experiencias excepcionales, tres o cuatro, que hasta ciertos puntos funcionaron. Ni las morfogénesis socio-político-culturales, históricas, ni los contrapesos al poder que se conformaron  y se conservaron en esos contextos; no las hay ni hay perspectivas que las haya aquí. Históricamente ni fueron ni son posibles en nuestras realidades. La relaciones de representatividad que en ellos llegan a tener algún contenido concreto; aquí son absolutamente perversas.
.- Del apoyo a las izquierdas y la inclusión, al ejercicio de la Soberanía Ciudadana sobre el Poder.
Las subjetividades latinoamericanas, particularmente; aunque también las caribeñas; con cada vez más clara consciencia de sí mismas; de las expectativas y los derechos que les corresponden; se potencian, se retroalimentan continuadamente; son in-canalizables en las estrechas ducterías  de la representatividad partidizadas de cualquier identificación o signo ideológico o político; de izquierda, de derecha, de centros, del radicalismo que sea. Dicho rápido; hoy en nuestro continente hay demasiada gente consciente; suficiente  consciencia; demasiados millones de gentes conscientes y capaces; como para que se les siga constriñendo a votar por hacerse representar  y gobernar por una minoría; por una pretendida élite política; la que sea. Casi sin excepción, los gobiernos de hoy en América Latina lo son solo de una parte, minoritaria, de sus países. Sobre votaciones constreñidas y por descarte.
Las dos transiciones políticas generales que hubo en los últimos sesenta años;  primero, de los regímenes dictatoriales pro-imperialistas, a los socialdemócratas, después, neoliberales; y luego a los de izquierda, en  este siglo; se dieron mediante procesos de representatividad. De elecciones más o menos democráticas, muchas no-totalmente transparentes; manipuladas mediáticamente. La gente votó muchas veces en todas partes; con la idea de que le daba un mandato a un candidato; no dándoselo o quitándoselo a otro. Pero sin la consciencia plena, completa, de que lo que realmente hacía era ceder, entregar, su soberanía a quién luego la ejercía a discreción sin nada que ver con la voluntad del elector. La gente, los ciudadanos, no ejercían, no ejercen, su soberanía; la entregan al votar como hoy se hace.
 La transición planteada hoy; de cambio hacia  más allá de los de izquierda; hacia regímenes y desarrollos sociopolíticos más avanzados; para nada regresar; no se dará con solo cambiar la representatividad, de unos a otros candidatos; de cambiar un gobierno por otro; como ha venido siendo. Ahora se trata de que la gente, la ciudadanía no entregue su soberanía al votar; de seguir  votando, obviamente, por uno u otro candidato; a uno u otro cargo; pero conservando su soberanía; su poder de decisión sobre la gestión pública; sobre el Poder.
El cambio progresista, hacia adelante, planteado es para que el Poder no se siga ejerciendo sobre y hasta contra la gente; aunque a su nombre; y que sea la soberanía ciudadana la que determine ese ejercicio. Aparte como se le quiera descalificar la idea de la soberanía ciudadana; el hecho es que la gente ya no está en el plan de votar cada vez, cada dos o cinco o los que sean años; para luego de otro lapso volver a votar, en contra. La gente que masivamente confrontó en la calle a Dilma Rouseff cuando el mundial de Futbol en el 2013; solo meses después volvió a votar por ella. Y a solo meses de haberla reelecto, la confronta en la calle por la corrupción en PETROBRAS. En Chile, sin ni siquiera darle tiempo a instalarse en la Casa de la Moneda, quienes apoyaron la vuelta a elegir de Michel Bachelett; la presionan  en la calle para que avance en las reformas para las que la apoyaron. Y, más emblemático aún, a solo semanas de ser reelecto Evo Morales; en las elecciones locales; perdió las principales alcaldías, en dos de las cuales había tenido sus principales apoyos históricos. El CONAIE y la CDREDCE hasta recientemente dos de los apoyos fundamentales de Correa, hoy lo enfrentan radicalmente Indicativamente, la gente no la está entregando como antes; mantiene y ejerce su soberanía sobre el Poder.
.- A pesar de Hionesco. La Xa  Cumbre del 2024 puede ser la de la integración hemisférica.
En el 2024 estará por hacerse, o se hará, la Xa Cumbre de Las Américas; a los 200 años del Congreso Anfictiónico probablemente en Panamá mismo. Seguro, los pueblos americanos habremos avanzado mucho más y en más dimensiones que lo que se avanzó entre la IVa y la VIIa  No es improbable que para entonces se haya  acercado  concretar la visión bolivariana de la anfictionía hemisférica; el desiderátum americano; sin nada que ver con aquello de “América para los americanos”. Quizás; ¿porqué nó?; para entonces se haya avanzado, o se avance hacia la constitución de una Unión Americana, hemisférica según al modelo de la Unión Europea. Sobre el espíritu y la perspectiva de esta VIIa Cumbre; el evento continental más bolivariano sucedido en nuestra historia; aparte escepticismos respetables o de conveniencia; previsiblemente habría cada vez menos impedimentos para avanzar en la integración continental; habiendo en general condiciones geopolíticas e históricas propicias, la voluntad de los pueblos; y quizás, hasta su mandato a los gobiernos a ir en esa dirección.
Aparte los del Norte; en Latinoamérica y El Caribe hoy se mantienen cerca de diez procesos de integración; con grados diferentes de consolidación desarrollo y perspectivas. Quizás fueran más y más avanzados si Chávez en sus delirios autoritarios, con oscuras motivaciones y confusas y   tramposos pretextos; no hubiera debilitado y eliminado impulsos; destacadamente el Pacto Andino; que hoy facilitarían procesos integracionistas de largo alcance. Incoherentemente, con los gobiernos de izquierda anti-neoliberales, pese a sus retóricas hasta de internacionalismos; la integración latinoamericana se frenó y retrocedió. Hasta el absurdo, digno del teatro de  Hionesco; de que países con fronteras terrestres vivas y muy activas; sin embargo están en dos integraciones, atlántica una y pacifica la otra; a espaldas, sin prácticamente nada que ver entre ambas. Para los países andinos de la Alianza del Pacífico resulta más viable integrarse con China y Japón, con Corea, a través del océano; que con Argentina y Brasil, con Uruguay por tierra. A su vez, los países amazónicos del Mercosur; atlánticos; logran integrarse más con Africa, Europa y Asia, también por el océano; que con sus vecinos fronterizos del mismo continente. Situación ésta que no tiene nada que ver con supuestos o reales alineamientos “ideológicos”; ni con retorizados contenidos de clase de los regímenes y sus políticas; sobre quiénes se integran y quiénes nó. Sin entrar en el tema; vale señalar solo que Morales, Correa y Humala, tan de la izquierda latinoamericana, anti-neoliberal, etcétera, como Lula y Rouseff, Mujica, Tabaré y Kitchner; en una década larga de gestiones contemporáneas no han hecho prácticamente  nada por la integración de sus subregiones.   
.-Los gobiernos frenan y revierten la integración; los pueblos se integran.
La integración poblacional; propiamente las integraciones subregionales; e inter-subregionales; van adelante “años luz”, con relación a las económicas y comerciales; y  políticas; de los países en manos de los gobiernos. Con  limitadas barreras linguísticas y casi sin socio-culturales; el latinoamericano de cualquier origen, no se siente ni extraño ni extranjero en ningún país del continente. Ni siquiera en los EEUU. Aunque hay problemas migratorios complejos; el principal en la frontera mejicana-norteamericana; lo que hay en el continente son intensas flujos poblacionales, principalmente en subregiones pero también entre ellas; y continentales. Por lo que en general no cabe hablar de migración; sino de un “ir y regresar”, frecuentemente periódico, de unos países a otros. Aunque suene panfletario; la integración latinoamericana, y caribeña, concreta, actual; planteada desde hace un siglo; y desde hace decenios, viable; en manos de las burocracias gubernamentales; ha sido frenada por factores de poder e intereses trasnacionales asociados con nacionales; que se benefician de la fragmentación y la no integración de las naciones.
La contradicción entre la ralentización, regresión y hasta la descontinentalización que se dá, de la integración suramericana; y la integración poblacional; por una parte apunta a la dificultad principal que tiene; y por otra, a su mayor potencialidad. Por una parte es evidente que no hay suficiente voluntad política para armonizar los intereses y las limitaciones  nacionales de los diferentes países; para concretar sus potencialidades y complementaridades; que han privado intereses diferentes o contrarios a los nacionales generales, a que responde la integración. Por la otra se ponen de lado las incomparables ventajas que significan esas subjetividades  y fluidez integracionista de las gentes del continente.  
.- La Unión Europea era más difícil que la integración hemisférica americana.
Que se logre o no, es de verse; y depende de muchos condicionantes, que el potencial de desarrollo que se mostró en la VIIa  Cumbre de la Américas en Panamá; si quiera se intente concretar. Comenzando porque es innegable la posibilidad de desarrollo e integración hemisféricos. Sobre todo, luego de la experiencia de la Unión Europea; mucho más compleja que la que sería la Americana. De entrada, vale apuntar que si aquí hay unos EEUU, allá hubo y hay una Alemania. Y que si allá hubo los contrapesos de Francia, Italia y los países nórdicos; aquí estarían los de Brasil, México, Argentina, Colombia; y de varios otros. Y que si de cargas subjetivas históricas se trata; por mucho justificado resentimiento histórico que los latinoamericanos y caribeños tengamos con los EEUU; no es superior al que los europeos de todas las nacionalidades, hasta  los mismos alemanes, acumularon con Alemania. 
Caracas abril 2015.-








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