23 may 2013

EL G2, MARIO SILVA Y LA ALACRANERA CHAVISTA



.-*Silva la voz de Chávez; el Aponte Aponte de los medios
Después de Chávez, Mario Silva ha sido el vocero, más que oficioso y el rostro mediático del chavismo; la otra voz del propio Chávez. Éste mismo decía que veía siempre “La Hojilla”; telefónicamente con frecuencia participaba en ella; y muchas veces la usó para anunciar decisiones importantes; “tubazos”. “La Hojilla” era Chávez y Mario Silva su operador; el Aponte a Aponte de los medios.
Lo que llegó a ser Silva en los medios y la política fue absolutamente por Chávez; su capacidad y calidad reales, posibilitadas por el ventajismo y de garantizada inescupulosidad; cínicamente ejercidas noche a noche; se muestran nítidamente en la grabación misma. Disponía y manejaba la información obtenida, procesada y elaborada por el G2 del que era su principal difusor. Como Aponte Aponte, era detestado y despreciado dentro del mismo chavismo; y estaba en la mira hasta de los de su misma calaña de la cúpula chavista; de la “alacranera” a la que Muller Rojas se refería sobre el entorno, o, los entornos, de Chávez. De sus siempre muy seleccionados enrocados y vueltos a enrocar entornos; siempre mayormente conformados de miserables y resentidos, de corruptos incondicionales, que él manipulaba mejor mientras más lo fueran, dispuestos a todo para ser tolerados y mantenidos por él en el Poder.
.-* La cúpula chavista ante “los chismes y opiniones personales de Mario”
Sin necesidad de “las pruebas” que cínicamente, como siempre desde la corrupción del poder, que es quién las tiene, el chavismo reta a que se presenten; el fresco  que Silva hace de la cúpula chavista, del “chavismo sin Chávez”; que cualitativamente es el mismo chavismo con Chávez; es su realidad. Es el cuadro vivo, el retrato en familia, en tiempo real, de la cúpula chavista; de siempre; y actual, luego de su muerte. Es la alacranera cívico-militar, descrita por Muller, en la que él se montó siempre.  Nada nuevo ni diferente. Alacranera de  la que, precisamente, él, Silva, era y hasta hoy fue uno de las sus ejemplares más notables. Por lo que, explicablemente, sin siquiera disimular, lo avala; refiriéndose al mismo, hasta ufanándose, como a  ”un muy buen montaje de la CIA y el MOSAD”; pero sin negar, ni su existencia ni la veracidad de su contenido; ni que él fuera quién, en tal caso, proporcionó o aprobó proporcionarle a esas agencias de inteligencia, los componentes de tal supuesto “montaje”. Hasta  twitear que “no tiene nada de que disculparse con nadie”. Como igual lo corroboran las reacciones iniciales, espontáneas, no oficiales, chavistas; de Carreño al calificar la grabación de “chismes y opiniones personales de Mario”; de Valera igual. Del mismo Cabello que para negar el debate sobre la grabación de Silva y Palacios, dijo que “en la AN no se trataba sobre  chismes sino sobre pruebas”. Por cierto, de “un chisme”, por definición y coloquialmente, su contenido es cierto; no es falso sino, impertinente y/o malintencionada su difusión;  diferente a lo que sería un “falso testimonio” o una “caluminia”. La conciencia de la cúpula chavista, de la realidad de la grabación de Silva y Palacios; y de la veracidad de su contenido es tal, que notoriamente ha asumido no tocarlo para nada; con la clásica “muerte del mensajero”; que se expresa en la repetitiva retórica de Maduro, torpemente indicativa por lo demás, al descalificar ¡a Ismael García! como “traidor, etcétera”; pero sin referirse en concreto ni a la grabación ni a su contenido. Ni a cómo le llegó a García.
.-* La grabación no es de Mario Silva sino del G2
Obviamente la grabación no fue de Mario Silva; convenida diseñada y hecha con él, sí: pero fue del G2; y del alto mando cubano; que con Palacios como escucha, queda a consciencia y voluntariamente, en el primer plano. Quizás, a sugerencia o propuesta suyas, de Silva, pero decidida en Cuba. Una grabación sin el sentido que se pretendió darle; de su “informe” a La Habana, según, sobre el cuadro actual y la coyuntura de la cúpula chavista. Siendo Silva un agente y operador del G2; sí, su principal operador mediático; pero que lo que hacía era manejar programada y pautadamente la información de inteligencia y contrainteligencia cubano-chavista de ese cuerpo y que la proporcionaba; en ese acto de grabar, como siempre, no  estaba “informando al G2”, que es el dueño de la información. Con el control de todo el sistema nacional de comunicaciones; contenido de esa grabación, todo, lo manejan sobradamente los cubanos, más que ningún venezolano; incluido Silva. Y en vida, más que Chávez mismo. Aramís Palacios es o era el jefe cubano  de inteligencia y contrainteligencia de la Presidencia.
Los cubanos habrían decidido hacerla montarla y sacarla; notoriamente, para poner en evidencia a toda, o prácticamente a toda, la cúpula chavista en su cuadro terminal actual. Porque  ya no cuentan con ella; o, porque  en perspectiva, asumen que ya no van  a poder  seguir contando con ella, como era con Chávez. O porque asumen como política no seguir contando igual; ir tomando distancia; des-involucrase progresivamente del chavismo actual, fragmantario y residual; cada vez mas insuficiente; del  que en perspectiva, ya en el post-chavismo, no les cabe esperar sino cada vez menos; y con costos políticos crecientes  Hacen y hacen difundir su grabación del G2; a pesar; o precisamente; y luego, de la  visita de Maduro a Cuba y de la renovación de las decenas de milmillonarios dolarizados convenios que se firmaron en  ella.”O precisamente; luego de  su visita…”; digo. Pues no puede haber sido casualidad, que la grabación de Silva y Palacios, según, hecha recién el 14A, sea ahora, ya ratificados dichos tratados, cuando “llega” alas  manos de la oposición y es difundida.
.-* Como en la de Aponte Aponte, en la grabación del G2 nadie se salva
Porque no hubiera resultado creíble hacerlo diferente, o porque se asumió así, en la grabación de Silva y Palacios, como fue en las de Aponte Aponte, de Antonini, de Velázquez Alvaray;  no se salva nadie; ni siquiera ellos; ni Silva ni el cubano. Ni siquiera se salvan quienes son puestos  entre ”los buenos”; que se pretende defender y presentar como los legítimos continuadores de “la revolución”;  de la obra de Chávez. Muy probablemente el formato se mantenga, cuando, quizás dentro de poco, algún ex-fiscal y/o algunas ex-presidentas, ya excluidas de la cúpula; concluyan y actúen en consecuencia, que es su momento  de echar para afuera todo, de  lo que no, según, no habrían sido ni los únicos ni los principales responsables y autores; y hagan como Silva su panorámico aporte a “salvar la revolución”.
Al adoptar  la forma de un supuesto informe interno, a la superioridad de la inteligencia y la jefatura cubana; confidencial; Silva, ni Palacios, aparecen como  atacando al chavismo, a la revolución; ni a Maduro. Según, al contrario, estaría es defendiéndolos; salvándolos o advirtiéndolos de sus enemigos internos; de “traidores y corruptos” infiltrados;, sacrificándose y corriendo riesgos, en función de su continuidad. Desde el punto de vista personal y político; la salida o sacada de Silva, a pesar de su altísimo protagonismo con Chávez vivo, podía haber sido menos estridente y desbastadora ; como ha sido en otros casos. De tal forma que sin otra explicación posible; los cubanos, redefiniendo sus relaciones con Venezuela; ya conscientes de su carencia de futuro, habrían optado, mediante la bomba de profundidad que ha sido la grabación del G2,  por aplanar, por emparejar al chavismo; de manera que ninguno de sus sectores, particularmente los anti o no pro-cubanos en ascenso y cada vez mas abiertos; tenga   superioridad  ni actual ni en perspectiva cercana, sobre los demás.
.-* Cuidando de evidenciar que era con el G2 de aquí
Siendo innecesaria; porque Silva no informaba a Palacios nada que él no manejara; la grabación fue hecha de forma de hacer notoria que era al G2 a quién estaba “informando”. Las interrupciones, aparte poderse evitar con solo parar el equipo de grabado; registraban fragmentos de la conversación del cubano con algún tercero; que, si bien no dicen nada del tema que trataba, sí muestran que se hizo fue aquí y en alguna sede del alto gobierno; concretamente de Fuerte Tiuna.      
Inimaginable, que el G2, por muchas deficiencias que a estas alturas tenga; haya caído, haya pifiado, en grabar una reunión de una conversación y un informe secretos, en los que aparece involucrado; permitiendo que el informante hiciera su propia grabación. Y, además,  que se la llevara con la posibilidad de disponer a discreción de ella; a sus espaldas. La grabación la hicieron ellos y quedó en poder de los cubanos; que, o fueron quienes la sacaron; o quienes se la dieron a Silva para que él la hiciera llegar a la oposición. Que, a todas luces, habría sido lo que pasó realmente. Con el impacto esperado; y que tuvo y está teniendo su difusión.
.-* La alacranera chavista actual, sin Chávez, ya no le sirve a los cubanos
El fresco, gran formato, que pinta la grabación, cubano-venezolana de Silva y Palacios; es  el paneo en vivo y tiempo real de la cúpula cívico-militar chavista. Y no de la que habría sido su  deriva luego de la muerte de Chávez. No. Esa de hoy, o igual, fue la que él armó siempre; y que quedó al no estar más; una verdadera red de mafias. El “pozo de alacranes” como Muller Rojas lo llamó. Especialmente a partir del 2004, la cúpula chavista fue eso; lo que él armó de manera de que no hubiera ninguna posibilidad de acumulación, parcial, personal, local, de Poder; ni de concertación ni de enlaces horizontales de factores, fuera de su control absoluto, vertical, radial. Esa alacranera suelta desatada, exacerbada, sin Chávez ni nadie que en su lugar, la maneje; ya no le sirve al régimen cubano.       
Caracas 22.05.13
      

1 may 2013

14A FRAUDE O "IRREGULARIDADES"? AUDITORIAS? IMPUGNACION?



.-*La salida política de la auditoría .-* Cualquier auditoría verdadera mostraría el fraude .-* Una campaña opuesta a lo que se esperaba y se creía que estaba siendo .-* La cuestión es el fraude; no las “irregularidades” e “inconsistencias”. Ni que le robaron el triunfo a Capriles .-* Mapear el fraude sistémico chavista,  que es contra la gente, contra todos.


.-*La salida política de la auditoría
Capriles y la MUD no participan en la auditoría que el CNE hace, sin manejo de todos los componentes del acto de votación, escrutinio y totalizaciones; sino que solo de los que  los rectores definieron. Dos semanas atrás se aceptó la propuesta de ampliar la auditoría ciudadana, al 100%, inicialmente decidida por el ente electoral, aunque muy confusa y ambiguamente, anunciada por Tibisay Lucena y luego en un remitido. Tanto la negativa definitiva como la aceptación de entonces, fueron acertadas.
La idea de hacer la auditoría ciudadana al 100% de las cajas, fue una salida política; para todo el mundo. Para el chavismo y la oposición; para los gobiernos extranjeros. La terminante negativa  inicial de las rectores cedió, evidentemente, aunque luego se vio que, solo momentánea y formalmente, cuando las cúpulas chavistas se vieron atrapadas ante la convocatoria sobre la marcha de UNASUR para tratar la crisis político-electoral venezolana. Era claro que el organismo subcontinental en Lima iba a reconocer la elección de Maduro; pero igualmente el derecho de la oposición a solicitar el reconteo; sobre todo, habiendo el empate técnico que hubo. La resolución del CNE de hacer la auditoría, obviamente cumpliendo instrucciones superiores, se produjo solo horas antes de que Maduro mismo, firmara el consenso latinoamericano en Lima, aceptándola.
El chavismo, gobierno PSUV y sus principales voceros; y los rectores; se mostraron aparentemente de acuerdo y hasta despreocupados de que se realizara la auditoría; y de sus resultados, que, según, no cambiarían nada. Por su parte la oposición se mostró satisfecha y dispuesta; a la espera solo del protocolo para hacerla. Sin embargo; mismo desde el momento que en que el CNE declaró que se haría; en manera y contenido, en su rueda de prensa y en su remitido, ya había suficientes indicios de que realmente no había tal disposición. A medida del transcurso de los días, las rectoras, sin compostura ni impostaciones pseudo-institucionales; una vez una y otra vez otra, fueron anunciando restricciones y controles cada vez mayores con los que se realizaría la revisión. Primero fue que no se contarían los comprobantes de voto, luego que los registros de huellas; finalmente, que los cuadernos de votación no se revisarían votante por votante, sino en cuanto al total de votantes. El desconcertado incoherente y tragicómico rebullir de las rectoras; junto a la ambigua intermitencia mediática del rector Díaz, mostraron su terror por lo que, por lo visto, inconteniblemente saldría de la auditoría; terror que igual dominaba a las cúpulas chavistas; mismo a las que estaban al tanto de la realidad de la dimensión del fraude del SAIME-CEN-PR; como de las que ahora fue cuando se enteraron.
.-* Cualquier auditoría verdadera mostraría el fraude
Lo que era obvio y claro para la gente; y que Capriles resumió al decir, “en las 12.000 cajas que se auditen está la verdad”, está el fraude; ahora constituye la demostración fehaciente del fraude, de su alcance y de su carácter sistémico. Una auditoría en que se correlacionen los comprobantes de votación las huellas y los cuadernos, lo evidenciaría. ¡A menos que no lo haya!; de que realmente haya habido más votos para Maduro. Entonces, tratándose de un proceso expedito; y, si, estando prevista legalmente como “Face II de la auditoría ciudadana”; y como los rectores  sostienen, el hacerlo no cambiará los resultados; y daría la “tranquilidad” a la que se refiere el rector Díaz; además de que potenciaría la confiabilidad  en el CNE; entonces, no habría razón ni explicación para no hacerla. Pero siendo la decisión final del CNE que se revise todo menos los cuadernos; lo único en que se puede concluir, obviamente, es que en la correlación de los otros elementos con los cuadernos, se evidencia el fraude; que es lo que el chavismo, incluido el CNE, no puede ni va permitir. Y se evidenciaría el fraude, como sistema; no ya solo “irregularidades inconsistencias y errores”; sino su estructura nacional, coherente, programable dosificable y gerenciable,  en función de un resultado preestablecido, a voluntad de quien lo controla y maneja como proceso computarizado. Algo que se saltaría a la vista, sobre el acerto de que en esas 12.000 mesas está la verdad, está el fraude; es la cuestión de cómo se programa mapea y opera, la selección, nacional regional y localmente, ese 54%, las cerca de 20.000 mesas, según, auditadas la noche del 14A; de forma de que en ellas no se muestró el fraude que sí se mostraría en el resto. Pues la cuestión no está en las irregularidades las inconsistencias y los errores y fallas técnicas, que siempre hay en todo proceso electoral; sino en las secuencias algorítmicas, los impulsos y los factores y relaciones  sistémicos de implementación concreta, que los prevé, programa permite y provoca; nacionalmente; y de los cuales son producto.
.-* Un fraude sistémico administrado
El fraude electoral no es nuevo. Ni es nuevo con el chavismo; éste asumió desde el principio el del puntofijismo; para las megaelecciones del 2000 incluso en sociedad con éste. Aunque como fraude propiamente chavista, comenzó a montarse el 2003 para el revocatorio del 2004; estado montado desde entonces perfeccionado y cada vez más sofisticado; samartmatizado; en todos los procesos de votación realizados hasta hoy. Habiéndolo estado para el 14A;  como igual lo estuvo  para el 7O y el 16D. Como muchos elementos y hechos lo indician; el fraude chavista, sistémico, estructurado integralmente, es administrado y dosificado en alcance y monto a voluntad y según las características de cada evento. El presidente Santos tiene razón; si para octubre con el mismo sistema que para ahora en abril, la oposición y concretamente Capriles reconoció los resultados; no hay razón para que no lo haga ahora. Pues ciertamente, institucional y formalmente, con el mismo SAIME-CNE-PR, las  elecciones del 7O fueron iguales a las del 14A; y a las  del 16D. Y con igual ventajismo manipulación y peculado de uso oficiales. Lo que aparentemente quita sentido y justificación al desconocimiento oposicionista de los cómputos que hicieron presidente a Maduro. Pero tiene razón solo aparente y formalmente. Porque el chavismo administra el fraude de tal forma que la implementación que sí hubo para octubre con Chávez candidato, y, también para diciembre con sus candidatos a gobernadores; no la hubo ahora para abril. Hasta el punto que si el chavismo hubiera asumido el evento de octubre como asumió el de abril; que si entonces no hubiera activado el fraude como no lo activó ahora; Chávez entonces, hubiera perdido o casi, como ahora Maduro. Igual a como “ganaron”, obra y gracia del CNE; en 20 estados, los candidatos a gobernador chavistas, que sin fraude no hubieran sido más de 10 u 11. Pues, si como bien, aunque insuficientemente, dice Santos, institucionalmente, es el mismo sistema; igual también es la misma población votante en las tres jornadas de votación; que ¡en 5 meses!, habría  producido resultados electorales tan subrealistamente  incoherentes; tan imposibles.
.-* Una campaña opuesta a lo que se esperaba y se creía que estaba siendo        
Entre el proceso de octubre pasado y el reciente de abril, de ambos lados, chavismo y oposición, se produjeron impulsos y se asumieron posiciones diferentes en relación a la dinámica electoral real. Por el lado del chavismo lo determinante fue que se consideró sobrado; que dio por descontado  que arrasaba; y que hasta iba a sobrepasar los 10 millones de votos. Derivadamente de tal sobrestimación, por lo visto no considerándolo necesario; el fraude no se habría implementado a la escala y con el alcance y profundidad que tuvo en octubre. Ni siquiera la mínima y de muy baja calidad política de respuesta de calle del chavismo en la campaña, fue percibida o aquilatada por las cúpulas chavistas. Ni siquiera a pesar del alto contraste que mostraba con la espectacular y de alta calidad política y participación del antichavismo. Solo ya en la tarde del 14A fue que las cúpulas del chavismo comenzaron a registrar que grandes cantidades de chavistas no estaban votando; siendo entonces cuando hizo de intensificar la presión de última hora; ya tarde para implementar el fraude a la escala necesaria. Y para solo posteriormente tomar conciencia de que junto a millones de chavistas abstenerse, casi un millón votó por Capriles. Junto a que la supuesta arrasadora “maquinaria chavista” no respondió; o demostró que es un mito mediático; otro factor determinante fue la actuación del Plan República, que, a diferencia de los anteriores procesos, actuó institucionalmente en buena parte del país; en donde no permitió o casi, la milicia; y en determinadas zonas  bloqueó el tradicional acoso chavista sobre los centros de votación y el electorado.
Por parte de la oposición, más todavía, las posiciones actitudes e impulsos fueron diferentes a las del 7O; tanto en la campaña en si como en función post-electoral. Consciente el antichavismo de la descomunales desventajas y asimetrías fácticas en que electoralmente estaba; superando inesperadamente el bajón motivacional en que lo sumieron los resultados del 7O y el 16D, se movilizó mas y mas intensamente que para las anteriores campaña. A pesar de que había la idea generalizada, la matriz, de que ganaba Maduro hasta con más votos que Chávez antes; asumió que lo que tocaba era movilizarse al máximo para reducir lo más posible la desventaja; a pesar del fraude, del que había conciencia; y ante el que se asumió que  mientras más se votara, más se evidenciaría. Po su parte, la candidatura de Capriles, en esta ocasión fue  contraria a la de agosto-octubre; su negación; sobre todo despartidizada, verdaderamente unitaria, con una sola tarjeta, más agresiva y cuestionando al CNE al que, en esta ocasión, no avaló. Además, hubo más participación activa de la gente en los centros y mesas de votación; recabándose y manejándose más información, que en los eventos anteriores.
En síntesis; lo que se esperaba era que el chavismo ganara seguro, y hasta duplicara a la oposición. Las encuestas, todas, daban ventaja a Maduro, de hasta 18% y 20% la que mas; y 3 a 4% la que menos. Sin embargo, como al fin fue evidente: aunque siempre hubo señales, muchas, de que sería así; las dinámicas reales concretas se movían inversamente. De tal forma que de no ser  por el fraude, básico o de margen de seguridad o de última hora, que hubo y se evidenciaría en una auditoría transparente, Maduro hubiera perdido más abiertamente de cómo realmente se demostró que perdió.
.-* La cuestión es el fraude; no las “irregularidades” e “inconsistencias”. Ni que le robaron el triunfo a Capriles
Si la idea de la auditoría, de proponerla y de aceptarla fue una salida política; ante una crisis que por la vía de la profundización de la confrontación se haría regresiva; también la idea de la impugnación, es una salida política. Que el chavismo tuviera que aceptar la auditoría y forzar al CNE, ya fue una derrota política y moral, profunda. Y la oscura y grotesca forma de echarse atrás luego del anuncio inicial de su aceptación; hasta en UNASUR; es la profundización y proyección de esa derrota; con la implicación de que es demostrativa del fraude. De cualquier forma lo que mostraría mas delineadamente la auditoría, serían solo las “irregularidades” y las “inconsistencias”. Las mismas sobre las que se, según, se sustenta la impugnación; que además, como se sabe, será un largo proceso; qué, rematará, a lo mucho, en un balance político; en tal caso; y, quizás en algún dictamen técnico-jurídico-político, de algún ente internacional; de que se repitan las elecciones total o parcialmente. Pero sin que se cuestione el sistema electoral; sino y en tal caso, las totalizaciones y los resultados parciales o totales del 14A. Cuando, las “irregularidades” “inconsistencias” y “fallas”, siendo lo resultados esperados por quienes lo operan; en nuestro caso; al revés de lo que terminológicamente sugieren; precisamente, son regularidades consistencia y aciertos, efectos producidos y esperados del sistema, del fraude chavista; que es de lo que se trata y es la cuestión de fondo. Pues, lo de fondo no es que le hayan robado el triunfo a Capriles; que le hayan quitado votos o puesto más a Maduro. Lo de fondo es que el sistema electoral venezolano, chavista, es un sistema en línea montado para el fraude; inicialmente para garantizar la reelección indefinida a Chávez. Y todo lo que eso implica; en cuanto a la pretendida legitimidad del régimen chavista; pretendidamente resultado de las decenas procesos electorales, supuestamente transparentes, montados por SAIME-CEN chavista desde el 2004. Y, sobre todo lo que implica en perspectiva para los próximos procesos electorales.
.-* Mapear el fraude sistémico chavista que es contra la gente, contra todos
Lo que ha sido el 14A, y restrospectivamente, el 16D y el 7O, no permite relativizaciones. La percepción nacional, los procesamientos técnicos serios y los testimonios de la gente más de base; muestran el fraude total sobre el que el chavismo pretende continuar en el Poder; el mismo sobre el que lo ha logrado, sobre todo, desde el 2004. Un fraude total, sistémico, con alcances quizás ilimitados; y que algunos cuantifican hasta de tres o mas millones de votos; que no es contra Capriles ni la oposición; sino contra el país, contra todos los venezolanos, incluidos los chavistas.  El 16D pasado, el sistema SAIME-CNE, puso a ganar gobernaciones a veinte candidatos chavistas; y a perder, a tres. El sistema da como para haber puesto a ganar las  veinte y tres; por táctica política no se hizo. Les robó los votos a varios candidatos antichavistas, que según los últimos resultados del 14A hubieran ganado, si los votos se hubieran contado bien. Pero  también les robó los votos a varios candidatos disidentes chavistas, que al menos dos, eran ganadores. Un fraude que no reconoce límite alguno, para garantizar los resultados predeterminados. Durante demasiado e injustificado tiempo; y hasta ahora; montado perfeccionado y operado a discreción; lamentable e injustificadamente, con el aval y la legitimación de  la oposición. Ha sido y es, un fraude a cuatro manos; del que son corresponsables, el chavismo que lo monta y opera, sí; pero también la oposición que, hasta hoy, lo ha avalado.
Notoriamente, las rectoras y el rector electorales, con la, acertada  negativa de ahora de Capriles y la MUD a participar en la auditoría, ya respiran calmadamente. Aunque con el más alto costo político, máximo, ya no se sienten desnudos contra la pared. Están haciendo su auditoría de mentira. Vuelven a su impostura institucional. Ahora viene la impugnación que, según algún discurso,”puede demorar meses”; pero que seriamente y sin manipulaciones, previsiblemente durará años. No se objeta la impugnación; ni siquiera por ser una salida política; ni tampoco a sabiendas de que sus resultados cuando los haya, en concreto incidirán poco o nada; al menos hasta el 2016 o el 2019. Pero, lo responsable y de verdadera alta política es propiciar o aportar a que la conciencia y vivencia nacional que hay de lo totalmente fraudulento del sistema electoral chavista; se asiente y madure en la subjetividad  nacional; como la conciencia de la ilegitimidad del chavismo y de la concentración de poder que logró; y del aval que, por las sinrazones y la injustificación que fueren, durante 10 años le dio la oposición. Y tal maduración de la conciencia sobre el fraude chavista sobre su dimensión e implicaciones, comienza por dejar de manejar las cosas en términos de “irregularidades inconsistencias y fallas”; para hacerlo en los términos que corresponden, de la existencia de un sistema para el fraude total. Contra el país contra la gente. En función de mapeas y levantar el modelo del fraude chavista.         
Caracas abril de 2013.

11 abr 2013

SIN CHAVEZ / Parte II Postchavismo-Postpuntifijismo



.-* Un desconcierto polarizado /.-*Según lo que haga el chavismo /.-* Lo que hace la oposición /.-*Sin tener con qué, el chavismo con la bola en su campo /._* El régimen chavista, sin Chávez, ni mejor ni peor. Lo mismo /.-* Chávez y Ceressole /.-*De Gaulle, degaullismo, chavismo /.-*El delirio cubanizante de ‘’La Nueva Geometría del Poder’’ o ‘’El Estado Comunal’’ /.-*Las cuatro conformaciones del chavismo  /.-* Un ‘’proceso’’ pragmático sin contenido ideológico real /.-* Conclusión de la segunda parte
.-* Un desconcierto polarizado
La desaparición de Chávez produjo un desconcierto nacional; en el chavismo obviamente; pero igual en la oposición. También el desconcierto se polarizó. Comprensiblemente. Desde 1992 fue una referencia permanente en la política nacional; y desde 1998, y cada vez más, el referente determinante además de en la política, en todos los aspectos de la vida del país.  Fue, y los chavistas pretenden que lo siga siendo, el aglomerante único de ese agregado inestructurado informe e inconsistente que es el chavismo. Igual que de la oposición.
.-*Según lo que haga el chavismo
Se especula sobre qué hará o tratará de hacer el chavismo; sobre su incidencia concreta en el futuro del país. Para algunos, ‘’el chavismo llegó para quedarse’’; para otros, igual, pero con la variante de que la supuesta ‘’revolución bolivariana’’, el supuesto ‘’socialismo’’, sí se acabaron.  Según otros, ni como revolución ni como régimen o movimiento, como chavismo, permanecerá más allá de la sobrevivencia inercial inmediata. Alguien estableció un paralelo entre el futuro del chavismo sin Chávez y el desarrollo que el peronismo tuvo, y aún tiene, desde la muerte de Perón durante unos cincuenta años  Las truncas cúpulas chavistas, comparten la retórica de la inmortalidad;  según la que la ausencia física de Chávez no lo quita como supuesto motor, espiritual, moral, etcétera, de la revolución; a los efectos de lo que se mueven, o se supone que tratan, hacia armar una imposible dirección del chavismo. En La Habana, según, por indicaciones de Chávez mismo, se constituyó un ‘’Comité político’’ al que pasadas algunas semanas no se mencionó mas; para luego de muerto, se comenzó a hacer referencia a un ‘’Comando Político Militar de La Revolución’’, que, igual, luego de mencionarse algunas veces, se dejó de hacerlo; pero que, según, sería, ahora, la dirección que nunca antes tuvo ‘’el proceso’’,  que nunca tuvo ‘’la revolución’’. Que Chávez nunca admitió que tubiera.
.-* Lo que hace la oposición
Por su parte, la oposición, el comando de campaña, otro, el candidato y la MUD aunque en otro plano, a pesar de cambios tácticos significativos, no han mostrado tener una visión, ni manejar escenarios sistemáticos sobre el tema. Su reacción ante el impacto de la ausencia de Chávez se ha concretado a lo político-institucional, a la cuestión electoral-candidatural; y a la cómoda denuncia oposicionista de la desastrosa gestión chavista; ciertamente obvia. Simplemente, hay nuevas elecciones presidenciales; y  Capriles vuelve a ser el candidato antichavista. Solo cambió el comando y las técnicas y estrategias  de campaña, y se  ensordinaron los coros candidaturales y los proyectos partidizantes. Con lo electoralmente más importante inteligente y eficiente; toda la oposición va con la tarjeta única. De resto, nada más; salvo el tardío no haber vuelto a pisar la misma piedra de avalar incondicionalmente al CNE.    
A pesar de que desde meses atrás la información confiable, pese al secretismo, sobre el agravamiento de Chávez, apuntaba nítidamente al que fue su desenlace final, la manipulación mediática de parte y parte de la información y desinformación, en verdad incapaces de algo diferente, se antepuso a la visualización que tenía que haber, o buscarse, del efecto profundo de dicho desenlace y las respuestas de fondo a dar a la nueva situación. Salvo hacer compulsivamente campaña, ni el chavismo ni la oposición, supieron, ni aún saben, qué hacer ante el vacío, no de poder institucional, sino de referencia política, de Poder concreto, que queda con la desaparición del único factor aglomerante, de ambos ismos. Los unos haciendo de ‘’tapar el Sol con un dedo’’, que todo sigue igual y que el puntofijismo no volverá. Los otros, volviendo a repitirse, retorizan sobre el fin del ‘’proyecto’’ chavista; y sobre que  inmediatamente, desde el 15A, se inicia la reconstrucción del país; al sustituir un mal gobierno por uno bueno. Sin atender, ni unos ni otros, a que en la subjetividad nacional, inmensamente mayoritariamente, incluso en el chavismo; si bien está ciertamente la convicción de de que sin Chávez ‘’el proyecto’’ se acabó; igual hay la convicción, inmensamente mayoritaria, incluso en el antichavismo, de que al puntofijismo no se regrese.
.-*Sin tener con qué, el chavismo con la bola en su campo
¿Qué viene ahora?, ¿Qué va a pasar? Obviamente lo que viene y pase, hasta ahora, estará determinado fundamentalmente por lo que haga, o, por lo que alcance a hacer, el chavismo. Y, hasta ahora, secundaria o derivadamente por lo que haga la oposición. La bola está del lado de aquél. Al chavismo, sin tener con qué por lo demás, como tampoco la oposición tiene; pero estando aquel en el Poder, es a quién toca, o tocaría, poner la agenda política, mas allá de lo inmediato específicamente electoral. Difícil hasta imaginarlo, entre muchas condicionantes; pero sobre todo porque para definir dicha agenda, nacional, en perspectiva,  las cúpulas chavistas tendrían que previamente darle al chavismo la estructuración y las definiciones que Chávez no solo nunca le dio, sino que negó e impidió desde siempre, en función de someter todo, lo interno y lo externo al ejercicio de su liderazgo decisión y retóricas personales absolutas. Quiere decir que lo que llegue a hacer el chavismo, y su incidencia en la vida y la política nacionales, aparte ficciones mediáticas y de retóricas, depende de lo que realmente es, de su propia comprensión, de sí mismo, de sus cúpulas. Debiendo asumirse como punto de partida, lo que por lo visto no ha sido así, que la desaparición de Chávez, no es una variable o circunstancia a resolver; y, menos a punta de retórica y manipulaciones mediático-esotérico-electoreras; sino que es la carencia del factótum de lo que ha sido el chavismo con Chávez; nunca pensado ni previsto sin él. Dicho de otra forma, lo que las cúpulas chavistas logren  mas allá de lo inmediato electoral, depende de que logren armar, precisamente y nada menos que  alguna forma de ‘’chavismo sin Chávez’’. Nada que ver con el “chavismo con Chávez a la diestra de Dios Padre’’ , según, porque ‘’todos somos Chávez’’    
._* El régimen chavista, sin Chávez, ni mejor ni peor. Lo mismo
Bien vistas las cosas, entre la gestión chavista de Maduro y los adláteres de Chávez y la suya, no hay mayores diferencias cualitativas. La incoherencia ineficacia e improvisación, la retórica vacía y el autoritarismo, la piratería actuales, no son nuevas; caracterizaron igual la gestión de Chávez desde siempre. La única diferencia real, notoria, es la ausencia de la manipulación mediática del espectacularismo y la teatralidad y el ritual, a escala, con que él manejaba y proyectaba la acción gubernamental, que se redujo siempre a su protagonismo personal. Obviamente ni individual ni grupalmente sus adláteres tienen capacidad ni manera de compensar esa falta; que por lo demás no tiene nada que ver con la calidad de la gestión. Aunque sí, con la dimensión inconcreta, socialmente subjetivizada, del Poder y su ejercicio
Pues, en concreto, el chavismo es el mismo luego de Chávez muerto que lo que era cuando estaba vivo. Una inestrutura, una aglomeración incoherente, sin transversalidad ni funcionalidad de conjunto; que existía como tal solo a partir de las relaciones radiales de sus componentes y miembros directas con él, con Chávez, sin intermedios; ni estructuras intermedias. Lo que quedó abruptamente puesto de bulto con su muerte y el achatamiento de su gestión de gobierno a raíz de ella. Sobre todo con la absoluta inexistencia de segundos, de sucesores, mas o menos a la altura.
Las condiciones en que hoy está el chavismo son resultado de lo que realmente  fue ‘’el proceso’’; de la secuencia de ideas e impulsos que Chávez, él como primer y único protagonista de la política en que se involucró, fue marcando, incluso desde antes del 4F, hasta su muerte. No creía en la organización política ni en colectivos ni en debates. Su visión organizativa y operativa fue siempre, militar; jerarquía, líneas de mando, subordinación disciplina obediencia y cumplimiento; inteligencia y contrainteligencia. El MBR-200 fue una estructura estrictamente conspirativa igual siempre, sin dinámica interna, salvo el paso de líneas, la asignación de tareas y entrega de informes, etcétera. Absolutamente militar. Con relaciones con civiles siempre en crisis, solo tangenciales, subordinadas; y en general solo con civiles atenidos lo militar. Salvo alguna retórica secundaria, y la creencia ingenua de algunos cuadros civiles vinculados; la conspiración de da realmente el carácter ni el contenido  cívico-militar que a posteriori se ha pretendido. El 4F fue un golpe solo y absolutamente militar, del que fueron excluidos expresamente, los grupos e individualidades civiles que a la sazón,  los meses anteriores eran los que se mantenían en relación conspirativa con Chávez y los comacates.
.-* Chávez y Ceressole
La concepción militarista de Chávez, fue teorizada, por el ideólogo de los carapintadas, mlitares fascistas argentinos; a quién, desde su encuentro con ellos en Argentinay  durante varios años lo asumió como su propio ideólogo; Norberto Ceressole; declarada y activamente pro-nazi y antijudío. Lo trajo y viajó por Venezuela, donde escribió, sobre y para la conquista y el ejercicio revolucionario del poder, su obra, ‘’Caudillo Ejército y Pueblo: la Venezuela del Comandante Chávez’’. Una tesis en que define su concepción del poder y la perspectiva en que él lo ubicaba; inspirada básicamente en la acción de ‘’los coroneles turcos’’ y de Nasser y luego de Kadafi; no tanto en la de Perón; aunque de alguna forma en las  experiencias de Velazco Alvarado y a Pérez Jimenez; en la que recogió la concepción militar y militarista, mesiánica y autoritaria, que Chávez tenía.
El modelo ceressoleano sistematizado a la medida para Chávez dimensionaba el discurso militar-nacionalista mesiánico del MBR-200, justificando históricamente el 4F. Aunque ambiguamente, el chavismo de entonces, luego del golpe lo siguió manejando ya Chávez y los ‘’comacates’’ en libertad. Pero cuando éstos se activaron político-institucionalmente y se planteó y comenzó a manejar la candidatura presidencial de Chávez, el modelo ‘’caudillo-pueblo-ejército’’ hubo de subsumirse, aunque conservándose en esencia, en el modelo degaullista, (Charles De Gaulle,1890-1970), de alcance preservación y manejo del poder con el que participó en las elecciones del 98, en el proceso para la Constituyente y en las elecciones del 2000. Modelo que aún se mantiene, a pesar y luego de los bajones sufridos después del 2004; en las parlamentarias del 2005 cuando  hubo casi 80% de abstención; en las presidenciales del 2006 en las que, con todo y fraude quedó bien lejos de los ‘’10 millones por el buche’’ que había anunciado. Resultados electorales estos, indicadores del encogimiento creciente y sostenido de su base sociopolítica, a pesar de la implantación y ampliación de las misiones. Esos eventos  del 2005, del 2006; como luego  las regionales del 2008, y los del 2009 de la Reforma constitucional, (RC), mostraron que la extrema polarización que hubo en agosto del 2004, cuando el revocatorio, se ralentizaban sostenidamente; que pese a la manipulación mediática a cuatro manos, para inducirla, el país se despolarizaba. Sin embargo de esa despolarización, hasta hoy sostenida; entonces, y hasta hoy, el modelo degaullista, de régimen político-institucional asumido desde fines de los 90, se mantiene, aunque ahora inserto en la perspectiva de la vital  implantación del ‘’Estado Comunal’’, propiamente, de ‘’La nueva geometría del Poder’’ a la que responde el ‘’Programa de La Patria’’, única opción imaginada por Chávez para mantenerse indefinidamente en el Poder.
La masificación del clientelismo y la manipulación y el fraude electorales crecientemente costosos e ineficaces, era evidente que en algún momento próximo iban a ser insuficientes para garantizar la permanencia en el poder con base solo al modelo degaullista. Fue entonces, en el 2007, que Chávez  asumió y comenzó a  manejar la idea, que siempre rechazó, de formar un partido; que tenía que ser único; aunque formalmente lo llamó ‘’unido’’. Fue cuando presionó hasta el chantaje y la compra, a las organizaciones diferentes al MVR que estaban en ‘’el proceso’’,  en el Frente Patriótico Bolivariano; para que se integraran en un solo partido, el ‘’Partido Socialista Unido de Venezuela’’, (PSUV). La pobre respuesta de los aliados, con el rechazo abierto de algunos; junto a la tensión electoral, lo forzó a inventar luego el ‘’Gran Polo Patriótico”; una entelequia como el PSUV, con solo función electoral; y también bajo su absoluto mando personal. Y, desde entonces hasta hoy, con el discurso de ‘’La Nueva Geometría del Poder’’; de la RC del 2009; fue manipular hacia la implantación , como salto de sobrevivencia hacia adelante, del ‘’Estado comunal’’, una estructura total y única de Poder, ésta sí, según el modelo del estado cubano         
.-*De Gaulle, degaullismo, chavismo    
Finalizada la IIa Guerra Mundial, De Gaulle se presentó a los franceses, logrando su propósito, como el salvador de Francia; la opción al caos y la guerra civil que amenazaban al país. Promovió una constituyente para la refundación de la república y la creación de la ‘’Va República’’ .Aunque promovió o aceptó la formación de ‘’partidos’’ y aceptó el apoyo de algunos tradicionales, los suyos fueron neta y declaradamente “degaullistas”, sin dinámica propia alguna, que existieron solo si y cuando él, De Gaulle, bajo sus condiciones los reconocía. Su relación, según, era con los franceses, con Francia; sin mediaciones. Nacionalista, y como tal, de derecha, en los bordes del nacional-socialismo, de lo que con razón se le acusó; era antinorteamericano y hasta antieuropeista; llegó a sacar a Francia de la OTAN y a exigir a los EEUU la conversión en oro de sus reservas dolarizadas. En la anomia de la segunda posguerra se convirtió en el factótum de la política francesa, y de sus colonias, durante dos décadas. Logró el control absoluto, autoritario, de la institucionalidad del país; siempre dentro de las normas y relaciones de la democracia burguesa-representativa, que él remodeló referencialmente hasta reducirla al régimen plebiscitario en el que cualquier votación se redujo, en concreto,, a votar ‘’si o no’’, ‘’por o contra él’’; ‘’por De Gaulle o contra Francia y por sus enemigos’’.  Redujo y en la práctica eliminó la independencia de los poderes, particularmente del legislativo; incrementó el poder de la Presidencia, convocó varios referenda, gobernando amplia y decisivamente por decreto, mediante poderes extraordinarios que el parlamento degaullista le otorgó siempre que los solicitó.
La médula degaullista del régimen chavista, que su primera cúpula legal, chavista-puntofijista, asumió e inició su promoción e implantación en lo político-institucional, como opción  para “contener el estallido social que amenazaba desde el 27F’’; y ante la anomia puntofijista en que vivía el país desde los ochenta, salta a la vista. Hasta en los recursos formales para su proyección mediática. En los documentos de base del 4F, elaborados por civiles comprometidos en función del golpe, aunque  ignorados siempre; se manejaba que se trataba de fundar la IVa República; no la Va, como sobre la marcha y de hecho se pasó a manejar y se establece en el ‘’Para salir del laberinto” que ya pre-lanzado candidato hizo para Chávez  el ‘’Grupo Garibaldi” de la UCV. En Francia y para De Gaulle se trataba de fundar la Va República. Pero en Venezuela, en tal caso hasta que Chávez, simplemente cambió su discurso, se trataba de la IVa.
Electo Chávez en diciembre 1998 el modelo ceressoleano, aunque sustancial a su proyecto personal, concretado en “el proceso’’, ni era políticamente pertinente ni tácticamente podía manejarse abierta electoralmente. Ya presidente por elecciones, dentro de la democracia representativa, y luego de una campaña inicialmente hecha por una convergencia partidista, de izquierda y progresista, la negación abierta de la organización partidista era incongruente. De tal forma que  ya en 1999, unas pocas semanas de estar Chávez en Miraflores, a partir de incidentes y explicaciones oscuros, expulsó a Ceressole, luego de regresarlo al país y de años hacerse asesorar e inspirar por él. Lo expulsó ignominiosamente, esposado, y con prohibición de regresar. Pero sus tesis fundamentales, particularmente la de negar toda instancia intermedia entre él y la gente; del esquema fascistizante de ‘’enemigo o incondicional’’; y del carácter militar y militarizante del ejercicio del Poder, como base de su concentración y consolidación, la mantuvo hasta su muerte. Solamente que subsumidas en el esquema degaullista con el que, por lo demás,  no le fue difícil conciliarlo.
.-*El delirio cubanizante de ‘’La Nueva Geometría del Poder’’ o ‘’El Estado Comunal’’
El modelo de estructura de poder cubano, castrista, no le debe nada o casi al soviético ni al chino; aunque llamado ‘’comunista’’,ni siquiera se autodefine como ‘’obrero’’, ni como ’’proletario’’ ni ’’campesino’’. Aunque tenga algo de todos los regímenes revolucionarios y militares autoritarios, stalinistas, del siglo XX. Hoy ya agotado, hasta como estructura de control total; incluso reconocido por el propio Fidel; y en trance de desmontaje; sin embargo, es el que Chávez delirantemente pretendió implantar en Venezuela, con su ‘’Estado Comunal’’, propiamente, ‘’La Nueva Geometría del Poder”; con el “Programa de La Patria”
Resultado de su morfogénesis, en Cuba no existe sino una sola y piramidal estructura de Poder. Bajo un autoritarismo absoluto, aunque administrado o ejercido a través de colectivos partidistas, reales pero, sin ninguna independencia, siempre atenidos a dictámenes superiores, el partido el ejército el gobierno y los sistemas de control político-ideológico e inteligencia-contrainteligencia, conforman una sola estructura con diferenciación interna solo de ejecución, di división del trabajo; desde el nivel nacional hasta el de manzana, pasando por el provincial y comunal. Lo político lo militar lo económico lo administrativo y lo sociopolítico, a cualquier nivel y en cualquier área, es manejado como un solo proceso desde un solo mando, político-militar. No es el tema; pero esta absoluta unidad estructural de todas las funciones del Estado, en el ejercicio del poder total en Cuba, es específica, no tiene equivalente. Y, por descontado, no es repetible. El derrocamiento de Batista en 1959 con el total desmoronamiento absoluto del pervertido régimen y la institucionalidad existentes manipulado a voluntad por los EEUU; fue un triunfo absoluto de Fidel Castro y del Ejército Rebelde, guerrillero, con el apoyo organizado básicamente del Movimiento 26 de Julio; en contra incluso del Partido Comunista Cubano. El único elemento fáctico de Poder, entonces, fue el Ejército Rebelde, todavía guerrillero y el M26J aún poco organizado. Dos años después, en 1961, ante la invasión de ‘’Bahía de Cochinos’’ o ‘’Playa Girón”, el pueblo cubano bajo la comandancia de Fidel Castro, masivamente movilizado y militarizado logró, sin relativismos, un triunfo absoluto sobre la sucia acción contrarevolucionaria financiada montada y ejecutada con todo, por la CIA, por el gobierno de EEUU. Este segundo espectacular triunfo histórico, de la pequeña Cuba sobre la acción imperialista, justamente, dimensionó el liderazgo de Fidel y a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba y al G2, ambas entonces en formación, junto al M26J,igual en proceso, como los ejes de convocatoria movilización y organización de los cubanos en todos los niveles y áreas, frente a las posteriores continuas  amenazas y agresiones concretas siguientes; el bloqueo el saboteo y el terrorismo que durante años acosaron a ese país. Luego vino la conformación del nuevo Partido Comunista de Cuba, junto a la asociación con la URSS. Pero el derrocamiento revolucionario de Batista y el triunfo de Playa Girón; las  iniciales tareas de defensa y producción y sobrevivencia en una gran precariedad y acoso, fueron las condicionantes que explican, desde mediados de los sesenta, la formación consolidación y permanencia absoluta de la sola  única y total estructura de Poder que todavía hoy hay en Cuba.
.-*Las cuatro conformaciones del chavismo
Desaparecido Chávez, el chavismo que dejó, como movimiento, como régimen, como estructura de poder; y como proyecto histórico, digamos ‘’ideológico’’; tiene conformaciones diferentes e incompatibles entre sí, solo articuladas en su vértice   superior común de poder en el que el único al mando, siempre fue  él, Chávez.
Como movimiento, es esencialmente ceresoleano, como dramáticamente se mostró con el sin precedentes vacio de dirección que quedó a su muerte. Chávez logró, sistemáticamente, que entre él, (‘’el caudillo’’) y el chavismo, la masa chavista, (“el pueblo’’), no hubiera nada ni nadie. Cuadros y dirigentes chavistas no fueron nunca más que ejecutores, en la nomenclatura militar, ’’ordenanzas’’, de sus mandos y órdenes. Y, el ‘’ejército’’, clientelizado depurado compuesto y recompuesto igual progresiva y sistemáticamente, bajo su mando absoluto, no solo llegó, su oficialidad con mando real, a declararse ‘’socialista’’, sino ‘’chavista’’. Ni siquiera el ejército coreano ni el cubano, se declararon nunca kimilsunistas ni fidelistas.
Como régimen es degaullista. ‘’Todo dentro de la constitución” que manipuló sin límites mediante el control y la sumisión total de todos los poderes; dispuso de cuatro leyes habilitantes con las que gobernó por decreto en total cerca de cinco años en los que decretó unas 200 leyes. Hizo promover y  financiar nacional e internacionalmente,  sin precedentes el culto a la personalidad; su autoritarismo mesiánico, nacionalista y bolivariano, fascistizantes. Era antiamericano, realmente no era ni anticapitalista ni antimperialista; como De Gaulle. Salvador de la Patria a la que, según, él, convertiría en ‘’una potencia’’; haciendo ‘’una revolución en democracia’’, legitimada electoralmente siempre mediante un sistema electoral, realmente plebiscitario bajo su fraudulento control absoluto, que le posibilitó la implantación de la regresión de ‘’un solo gobierno con Chávez’’; y hasta  montar ya al final, la ‘’victoria perfecta’’.
Como estructura de Poder, el chavismo, es militar y militarizante. No ya por ceresoleano, o nasserista; sino por idiosincrasia y formación. Por mentalidad. Por la concepción del ejercicio político del  Poder que conlleva la formación militar. La idea de que el ejercicio y la preservación del Poder se garantiza es con su concentración, con unidad de mando; y con la disposición y la posibilidad del uso monopólico y discrecional de la violencia armada La facistización implícita en la chavistización de las Fuerzas Armadas, Chávez la complementó con la militarización  sin límites de la administración pública a todo nivel sector área y zona. La idea de la unidad cívico-militar, siempre fue retórica vacía. La exclusión a última hora de los civiles el 4F, resuelta por los comandantes, redujo esa acción a un simple acto putchista, a costa de su fracaso; que no hubiera sido igual con la gente en la calle como siempre se planteó a lo largo de su preparación.     
.-* Un ‘’proceso’’ pragmático sin contenido ideológico real
Como proyecto histórico fue pragmático. El llamado ‘’Proceso’’ se redujo a la secuencia de cambios de retórica y autoidentificación en función de los cambios en sus relaciones ocasionales con intelectuales y factores de poder desde la conspiración  y el golpe del 4F hasta su muerte; a lo largo de sus casi quince años en la Presidencia. Chávez fue un pragmático sin definición ideológica, obsesionado por el Poder y con la  visión mesiánica-autoritaria propia de la mentalidad militar mas primaria. Fue solo en el 2005 cuando se declaró socialista. Para ese entonces, tenía 50 años cumplidos; hacían 33 de haber ingresado a la Escuela Militar, tenía más de 20 conspirando; y habían pasado 13 años del 4F, y, 6 como presidente de La República. Y, según él mismo y los testimonios conmovedoramente desprevenidos de sus  testigos de excepción, fue entonces, ¡entonces!, cuando, según, tomó conciencia de ‘’lo malo e inhumano, etcéteras, que es el capitalismo’’, de que ‘’no va a resolver los problemas de la humanidad y el Mundo’’: y de que no mas hay solución, ‘’sino el socialismo’’. Hacían  2 años de su amarre a Fidel Castro en su estrategia de uso agresivo clientelizante de la renta petrolera para revertir el rechazo masivo activo de la mitad del país y la neutralidad de la otra mitad el 11A del 2002; y mantenerse en el Poder de cualquier manera
Salvo auto-referencia circunstanciadas, Chávez no se identificaba como de izquierda; ni se identificaba con la izquierda; sino en tal caso como revolucionario seguidor selectivo del pensamiento bolivariano, robinsoniano y zamorano. También en ocasiones se autocalificó de peronista de maoísta de seguidor la ‘’Tercera Vía’’, de nitcheano; de fidelista. Y no se identificaba como de izquierda, a conciencia de que lo hacía. Antes de ingresar a la academia Militar en 1971, a través de su hermano Adán ya sabía de Ruptura con la que posteriormente en alguna de las fases del MBR-200 se vinculó, temporal y circunstancialmente. Como a lo largo del tiempo se vinculó, igual solo por algún tiempo, con Bandera Roja, la Liga Socialista, Tendencia Revolucionaria, Desobediencia, Causa R: y con grupos menos conocidos de diferentes grados de radicalidad e identificación como de izquierda y revolucionaria. De todos, tanto personalmente como a nombre del movimiento, luego de algún tiempo, se desvinculó total o parcialmente; y, en general, con la justificación y descalificación de que, según, ‘’estaban infiltrados’’. Aunque así               descartaba relaciones orgánicas con cualquier organización, mantenía sí relaciones personales con cuadros de ellas. En los últimos tiempos previos al  golpe del 4F mantenía relaciones, no organizativas sino personales conspirativas, con civiles del llamado Grupo Occidente, de Desobediencia y de Tendencia Revolucionaria, con miembros de Causa R y del MEP y de agrupaciones locales. Relaciones que fueron suspendidas y desactivadas antes del golpe; a pesar de que a esos cuadros y organismos correspondía o tocaba, era su compromiso, precisamente la movilización popular de barrios comunidades universidades y sindicatos, base del carácter insurreccional cívico-militar del movimiento y el golpe. Por su parte, como luego se evidenció, en el MBR-200 en general y concretamente a nivel de los comandantes lo que había era, patriotas, en tal caso bolivarianos-nacionalistas, idiosincráticamente militares, nada que ver con izquierda ni con revolución; al contrario, y, comenzando por el mismo Chávez, fascistizantes.         
El MBR-200 post-4F constituido mayormente por grupos y activistas intelectuales y dirigentes de izquierda,mayormente civiles, fue liquidado sobre la marcha para crear el MVR, (Movimiento Quinta República), indiscriminadamente con cuadros de la centroizquierda, empresarios y militares, puntofijistas, muchos de centroderecha y en función estrictamente pre-electoral; y con empresarios intelectuales y dirigentes políticos de centroderecha. El MVR no tenía nada de izquierda ni nada que ver con ella; ni anticapitalista ni antimperialista ni socialista; era solo antiadeco y anticopeyano; retóricamente antipuntofijista. El programa electoral de 1998 de Chávez, ‘’Para salir del laberinto’’, para la refundación de La República, hacia la Va República vía una constituyente, nacionalista y para humanizar el capitalismo, fue hecho por un grupo de profesionales de centroizquierda de competencia y compromiso político disparejos; a instancias de Chávez, escindidos de los talleres de bien calificados y comprometidos profesionales universitarios de izquierda, que de tiempo atrás venían trabajando en la UCV, en la formulación de un Proyecto Nacional, no solo reformista del capitalismo sino en función de cambios reales en las estructuras del Poder y del carácter rentista de la economía nacional; para el desarrollo soberano de Venezuela.
Aparte el financiamiento concreto de organizaciones y movimientos en el extranjero; las asesorías y promociones internacionales, costosamente dolarizadas, que en ‘’el proceso’’, ya en Miraflores Chávez compró, mayormente fueron de extranjeros; principalmente de europeos, en su mayoría sin vinculación concreta con las luchas concretas; más que nada relacionados con medios de opinión; anticapitalista o antimperialista, antoglobalización. Para él, de hecho, ningún intelectual verdadero venezolano, ni siquiera chavista jurado, ni siquiera con larga y reconocida identificación y militancia de izquierda, tuviera la calidad y el nivel que fuera; que los hubo y aún los hay; estuvo a la altura de que su visión y calidad teórica sirvieran de aportes concretos de debate en relación a lo que fuera; en relación al ejercicio del Poder. Cualquier extranjero de año sabático dispuesto a ser tarifado a cambio de no entrar en profundidades ni concretar  ni cuestionar nada , encontró el espacio la infraestructura la tribuna y los dólares que regularmente se les ninguneó o negó a intelectuales y teóricos  criollos, chavistas, de muy superior nivel y calidad; pero crítico y dignos, que hasta por estética se encontraron limitados en la incondicionalidad que se les exigía.
En la precampaña y la campaña electoral de 1998 Chávez, como Caldera en 1993; y hasta más; recibió el apoyo de los más capacitados honestos y comprometidos intelectuales profesionales y técnicos de izquierda del país. No cabe aquí listarlos; vale solo hacer referencia a que  contó con  el apoyo y disposición de algunos de los venezolanos más prestigiosos y reconocidos nacional e internacionalmente; muchos progresistas y algunos abiertamente de izquierda. Pero, sin relativismos y casi sin excepciones, a la hora de seleccionar responsables de áreas y asignar responsabilidades y roles importantes en sus gobiernos, en general, optó por figuras frecuentemente de menor nivel, hasta poco capaces y mediocres;  con frecuencia de origen notoriamente puntofijista o de derecha; militares mayormente, en general incompetentes, seleccionados por su incondicionalidad y su carencia de criterios propios o disposición a no manifestarlos. En los casos en que un designado suyo dio muestras de criterio e iniciativa propios, aunque ubicándose ‘’dentro del proceso’’, casi siempre lo removió sin explicaciones. La desprofesionalización  y la militarización son las características esenciales de la gestión chavista. Los gabinetes de Chávez, en general, sus designados en cualquier área de su gestión, como el actual se caracterizaron por la improvisación la mediocridad el oportunismo el pragmatismo y la corrupción. En ellos solo muy excepcionalmente ha habido, y casi siempre momentánea y circunstancialmente, alguna posición o gestión capaz y con un sentido verdaderamente progresista o de izquierda.
A la constituyente, idea manejada de años atrás en la izquierda, como  una ‘’constituyente originaria’’, no, ‘’derivada’,’ como fue la del 99, igual a la treintena que tuvimos antes; Chávez fue en alianza clara y sin relativsmo con el puntofijismo. La CSJ le aprobó ‘’sin decir ñe’’ la convocatoria en las condiciones que sus asesores puntofijistas de entonces le diseñaron; y conformó con algunos de los más notables constitucionalistas y administrativistas, puntofijistas, varios de centroderecha, un ‘’Consejo Consultivo para la Reforma Constitucional de la Presidencia de La República’’.         
.-* Conclusión de la segunda parte
Al desaparecer Chávez quedó el chavismo producto final de su oportunista  circunstancial y pragmático, armarlo y desarmarlo una y otra vez durante los quince y mas años de ‘’proceso’’; con la sola coherencia y sentido secuencial de responder a su obsesión por el Poder y  su concentración personal.
Cualitativamente, lo determinante del chavismo que Chávez dejó, es la in-estructura, la in-articulación de sus conformaciones principales; ahora sin él; sin lo único que las amarraba al ‘’Proceso’’.’’Cabulleras sin asa’’; el chavismo como régimen, como movimiento, como estructura de Poder y como ’’proyecto’’, no tienen ninguna instancia ni amarre común. Salvo el sentido de sobrevivencia y la retórica mediática vacía, de la ‘’revolución y  del  ‘’socialismo’’, del ‘’imperio’’, que sí son comunes; y, salvo el instinto de mantenerse en el Poder, habiendo quedado en él; no tiene ni razón de ser común ni lógica funcional. Sus conformaciones son contradictorias y excluyentes. Con Chávez a los  entes gubernamentales, a cualquier nivel y área, realmente no les tocaba una u otra problemática, atenderla estudiarla diseñar soluciones proyectar; sino ejecutar sin más lo que él mandaba. Nadie opinaba sobre la orden que recibía; independientemente de lo irracional e incumplible que, por lo que fuera, se sabía que era. Pero él era el dueño de todo; de entrada, de los votos; y del Poder. Del petróleo de los satélites del mar de los límites y el territorio; de la Patria de la soberanía de Bolívar; de la división político-administrativa; de la conciencia de quienes lo rodeaban. De todo y sobre todo decidía él. Evidentemente, ni en su última venida de diciembre ya reservadamente diagnosticado, ni  él ni nadie de las cúpulas chavistas se paseó por que el chavismo con Chávez, el chavismo real, iba a terminar inmediatamente; porque él, no iba a estar más en ninguna forma. De manera que, sí, el chavismo está, sigue, en el Poder. Pero no tiene el Poder; ni siquiera sobre sí mismo; ni siquiera sobre y dentro de sus conformaciones. Tampoco, menos, sobre el país. Haber marcado una sucesión, más o menos  cumplida, no garantiza ni una transición ni una continuidad.
El chavismo con Chávez sentado a la diestra de Dios Padre, puede dar algún resultado en lo electoral, inmediato circunstancial. Pero no aporta nada en perspectiva ni en relación a la cuestión de fondo que es la del Poder real; y que en este momento, ni individual ni colectivamente, nadie tiene, ni hay perspectiva razonable de que alguien lo tenga. La forma absoluta como él concentró y ejerció el Poder; primero, resultó del surfeo que  hizo de la larga y cada vez mas inercial crisis en la que el puntifijismo empujó al país desde mediados de los setentas, durante 25 años de desmantelamiento integral, hasta la anomia que vivimos en los noventas; segundo, la percepción que en la subjetividad nacional, la dimensión inconcreta del Poder, llegó a haber, de que él era el Poder, no que lo tenía ni que estaba en él, sino que  le era inmanente; y que no tenía límite. Ninguna de estas líneas morfogenéticas, es transferible ni rebobinable. Luego de cuatro décadas de desmantelamiento continuado, con la desaparición de Chávez, el verdadero fin del Siglo XX; del chavismo y del puntofijismo;  hoy en Venezuela en cuanto a la cuestión del Poder, y lo que deriva de ella, no hay nada que continuar ni que reponer ni reconstruir. Ni que acometer y menos resolver con un simple cambio de gobierno ni de régimen.   
Durante quince años chavismo y antichavismo tuvieron como referencia única a Chávez. Así como el chavismo sin Chávez, no es posible; igual no lo es el antichavismo sin Chávez. Inevitablemente, salvo que ocurra un milagro, viene, afortunadamente, un proceso de gran dispersión, de ambos ismos; de despolarización máxima. Ambos resultaron de años continuos de un autoritarismo sin contrapoder, y de una polarización artificial, mediáticamente inducida a cuatro manos;  precedidos de largas décadas de total anomia. El curiosísimo autoritarismo de Chávez, ni siquiera decimonónico, sino, pre-moderno; fue posible, indispensablemente sobre la renta petrolera; pero por el caos inercial y la dispersión en se ha mantenido el país, desde mediados de los años setentas. La bien bendita crisis en que hoy estamos, con el abrupto final del último autoritarismo del Siglo XX, es de gran alcance y potencialidad históricos. Pero, a partir de ella, salir hacia un verdadero futuro, dejando atrás los dos últimos recientes pasados de autoritarismo; no es cosa de instalar un buen gobierno chavista o antichavista.
Caracas abril 2013