17 may 2017
La constituyente madurista
.- Una constituyente antichavista para la reelección de Maduro.
La constituyente anunciada por
Maduro es madurista; no chavista. Realmente antichavista. La promueve
desentendido de los demás chavismos en su proyecto de construir el madurismo.
Para imponerles su liderazgo y su reelección. Dándose una base sociopolítica
regional que no tiene; quitándosela a los gobernadores y alcaldes chavistas; la
mayoría 4Febreristas.
Es antichavista. Junto con
Ecarrá; el cerebro constitucionalista del madurismo; y Jaua; quiere cambiar la
CRBV; la constitución de Chávez “la
mejor y más moderna del Mundo”; que iba a “durar cien años”; dictada por él
mismo desde Miraflores en 1999: sobre el programa del “Proceso”, “Para salir
del laberinto” de 1997. E invirtiendo la
dinámica de “La victoria perfecta” de Chávez del 2012
19 abr 2017
19A SIN AGENDA PERO CON MUCHAS AGENDAS EN LA COYUNTURA.-
.-
.- HAY
TANTAS AGENDAS COMO COMO OPOSICIONES.
.- Aun con similitudes con la
coyuntura del 2016; esta confrontación con el autoritarismo madurista, tiene
diferencias importantes. Un, de parte de las oposiciones; es que está siendo llevada más a pulso; sin
que no los haya; con menos retórica y radicalismo que cuando el arrebato
revocatorio de entonces. Aunque no hay definición clara de hacia, y por donde,
podría derivar; hay menos extremismo; menos emocionalidad; más racionalidad.
Dos; nadie logra, aunque algunos lo, pretende imponer una sola agenda; la suya. Para
bien o para mal; no hay una agenda. Hay varias agendas; tantas, como
oposiciones hay.
Lo que es igual en el
oficialismo; aunque menos notorio; pero evidente. La respuesta a las protestas;
su contención y represión; sin relativizar su desproporción; está siendo
llevada también a pulso. Se diría que bajo un solo mando. Completamente diferente al 2014; cuando la GNB
y sus colectivos atizaron y provocaron continuadamente la radicalización de las
guarimbas; actuando por su cuenta y con una política propia; independiente del
MIJP y MD. En esta coyuntura ese cuerpo sin el liderazgo concreto de Reverol y
González López; responde directamente al CEOFANB. También a nivel del gobierno
madurista y militar-cívico; es evidente que no hay una sola agenda; y tampoco entre
los chavismos.
.- NO
HAY INTERLOCUCIÓN. NO HAY AGENDA.
.- No hay interlocución real;
no hay interlocutores válidos. Ni del lado de las oposiciones; por razones
obvias; y notoriamente. Ni, menos notoriamente del de los chavismos; ni
siquiera del gobierno madurista.
No hay ni capacidad concreta
ni disposición ni mecanismo; y en consecuencia ni, en tal caso; forma de
definir una sola agenda, única; unitaria. No hay cómo consensuarla; ni, igual
para bien y/o para mal; cómo imponerla.
Más allá de la coincidencia general de activar “la calle”; sin unidad de
criterio sobre hacía donde orientar las movilizaciones de calle; sobre; y que
es contra Maduro; sobre casi más nada, hay posibilidades de consenso entre las
burocracias y cúpulas oposicionistas. Igual como tampoco las hay entre las
chavistas.
Sin embargo las retóricas
polarizantes de ambos bloques proyectan la idea irreal; reduccionista; de que
se trata de dos agendas opuestas, que se definen a partir
de negarse mutuamente. Algo así como una sola agenda en dos partes; común; o
sea de todos; o más bien de nadie; y para nada concreto; que no va más allá del
reduccionismo binario de: Maduro, sí o Maduro, no..
De tal forma que; en la
hipótesis de que Maduro saliera abruptamente por un golpe; o porque renunciara
o porque se negociara; poco probable, por lo demás; esa agenda binaria; además,
planteada en forma terminante y sin progresividad; no es ni sería base para ningún consenso o procesamiento
entre el oficialismo y los chavismos actuales y las oposiciones. No hay agenda.
9 abr 2017
LAS ELECCIONES REGIONALES, LO REGIONAL, LA CRISIS
.-
1.-
Carácter de la crisis / Un absolutismo presidencial.
.- La crisis venezolana no es
coyuntural; es estructural. Está en crisis el Sistema de Poder. En Venezuela,
el único poder real, es y siempre ha sido así, el presidencial Es un
autoritarismo absoluto El poder que ejerce el Presidente es absoluto:
concentrado, centralizado, presidencial. En nuestros doscientos años de
república; cambiaron los regímenes políticos y los gobiernos; manteniéndose
siempre el mismo sistema presidencial, absoluto, de Poder. Pese a que en todas
nuestras constituciones la República de Venezuela se define como “federal”;
siempre el ejercicio concreto del Poder; y el gobierno; han sido centrales.
La crisis actual, irresoluble,
del Sistema de Poder, deriva de su concentración y centralización; histórica,
bolivariana, decimonónica; actual; ante un país, una sociedad, recrecida ya totalmente
urbanizada a una escala y con una complejidad, diversidad y desarrollo subjetivo,
inabarcables e inmanejables central y verticalmente.
Ningún autoritarismo; en
ninguna de las variantes que hemos tenido; y que en perspectiva tendríamos; sea
cual sea el aparato de control y represión de que disponga o pretenda disponer;
es o sería capaz de manejar los problemas de
una sociedad como la venezolana de hoy; las
acumulaciones de deterioro y ruina territorializadas se le salen de las manos.
La caotización inercial es imparable.
Mientras; la sociedad
venezolana; igual históricamente sin ninguna institucionalidad consistente; no
tiene capacidad para imponérsele; ni siquiera para confrontar al autoritarismo;
ni condicionarlo ni pautarlo. En los dos siglos de historia republicana nunca
se permitió un desarrollo sociopolítico real; cuando fue posible la activación
ciudadana autónoma, soberana; desde el Poder, se le pervirtió y/o reprimió. Hoy
en Venezuela no hay nada que contrapese el poder fáctico absoluto del
Presidente.
Los amagos de
descentralización y regionalización que hubo durante los últimos seis decenios;
con las corporaciones regionales y la elección directa de los gobernadores y
alcaldes, mostraron su potencial; pese a que la concentración del poder;
histórica nacional, entonces se copió o reprodujo a nivel de las gobernaciones de estado.
Ante el carácter la profundidad y la dimensión de la crisis; para
los venezolanos, en función de salir de ella, no hay nada inmediato ni a corto
plazo ni suficientemente prioritario. Mientras no haya contrapoder ciudadano
acumulado suficiente; o, un proceso de acumulación de conformación y
acumulación de capacidad social de confrontación al Poder; no avanzaremos.
2.- Venezuela es
una nación sin regiones.
.- Venezuela es una Nación sin
regionalización política ni político-administrativa. Sin instancias intermedias
de Poder. La división político-administrativa; en general; no responde a
ninguna racionalidad; ni es base para una gestión consistente de desarrollo.
Las problemáticas concretas, estructurantes, determinantes; son regionales; no estatales. ni municipales;
menos. Pero se manejan o pretenden manejarse nacional, centralmente; con los
gobernadores y alcaldes como simples ejecutores.
Las regiones no cuentan para
nada políticamente en la gestión gubernamental nacional; ni siquiera en la de
sus propios recursos, que, en general es nacional; no tienen dinámicas
económicas propias específicas; ni poder de decisión. Las regiones son
sometidas y despojadas nacionalmente. Las decisiones y el manejo de sus
dinámicas y recursos están en Caracas; centralizados.
Como nación, Venezuela fue y
está armada, desde el Poder Central hacia y sobre el resto del territorio. Aunque
en varios momentos se planteó alguna variante de regionalización; nunca se
asumió ni propició consistentemente la conformación de regiones ni su
desarrollo específico integral; endógeno.
El centralismo y el
presidencialismo; han sido muy onerosos
para el país. El estancamiento y el atraso, subdesarrollo y desarrollos
desiguales en general, del interior del país; la discontinuidad administrativa;
han sido determinados por ese sistema de Poder. “Venezuela entró en el siglo XX
en 1945”; dijo Mario Briceño Iragorry. La pérdida; “sin un tiro” de la mitad o
más del territorio original de la
Capitanía De Venezuela que nos correspondía; tuvo que ver con regiones
fronterizas, absolutamente sometidas al centro;
sin la mínima autonomía ni capacidad de decisión propias ni suficientes.
Si las regiones de Oriente y Guayana hubieran tenido un desarrollo básico y alguna
capacidad de manejo, y respuesta; la cuestión del Esequivo no sería la
cuadratura del círculo que es hoy.
Eleccciones regionales este 2017, base de cualquier consenso político nacional
.-
La raya “amarilla de Maduro” y el madurismo.
Las sentencias 155 y 156 del
TSJ formalizan un golpe de estado. Nada nuevo; solo formalizan un régimen ya implantado,
Desde principios del 2016 con la Instalación n de la AN el gobierno desconoció y bloqueó la AN y todas sus
funciones. A partir de la sentencia 156, ni la AN ni los parlamentarios están
más amenazados que lo que lo que lo estuvieron
durante el año pasado y lo que va de éste. Políticamente; no se trata de
nada nuevo.
Estas sentencias responden al
tramojo mostrado desde el inicio de la confrontación del gobierno con la AN
sobre su disolución por Maduro; que en varios momentos pareció inminente; pero
que nunca se concretó. Y que ahora tampoco; pese a haberla acusado de “traición
a la Patria”; etcétera. Las sentencias le quitaban facultades y competencias a
la AN; pero sin disolverla; aunque de hecho tuvieran el mismo efecto. Ni siquiera
instaban al Presidente a hacerlo. ¿Por qué no llegaron a eso?. De bulto quedó
que Maduro y el madurismo tienen una “raya amarilla”; que no se atreven a
pasar.
.-
Las sentencias: aprovechar el fracaso de Almagro.
La sentencia 156 se emitió
solo horas después de finalizar el Consejo Permanente de la OEA que trató el
Informe Almagro sobre Venezuela; que no concluyó en nada concreto. Solo en un
llamado conciliatorio al diálogo; descartando las propuestas concretas del
Informe. No fue ni una derrota ni un triunfo del Gobierno. Aunque él declaró
que si lo fue.
Según una interpretación del
arrebato de las sentencias del TSJ; básicamente madurista; habría sido para
aprovechar el cambio en la presidencia
del Consejo Permanente de la OEA; que desde el 01 de abril la iba a ejercer; y
ya ejerce; el canciller boliviano; para
debilitar a Almagro; que no logró que se
aprobara aplicar la Carta Democrática a Venezuela. Y hasta plantear su salida
de la Secretaría Permanente; proyectando esto internamente como una gran
victoria de la diplomacia madurista; y una derrota y un fracaso de la
oposición. En el marco de la cual; agarrando el aíre que ello significaría; el
seguir ejerciendo cada vez más discrecionalmente el poder; particularmente internamente;
dentro de los chavismos y el propio régimen militar-cívico madurista; redundaría en menos riesgos y costos políticos.
Vale señalar que todo lo que hoy
sucede a nivel gubernamental y del Poder está enmarcado y absolutamente determinado
por la crisis y lucha internas de las
cúpulas de los chavismos. La lucha por el poder interno entre los chavismos es
el epicentro de la crisis política nacional.
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