14 ago 2013

NOTAS DEL 8o DiA 1.- Vicealmirante Huizi Clavier:Lo que "A Maduro le tocó..."



.-* Maduro se “deslastró” de los militares del 4F
La importante entrevista de Sofía Neder al vicealmirante Rafael Huizi Clavier, del Frente Institucional Militar, (EN 11.08.13), periodísticamente se promocionó en sus referencias a la corrupción en las FANB y a la cuestión fronteriza; enmarcadas en su sobria visión crítica general de la situación militar actual. Pero en sus respuestas a Neder, Huizi, sin énfasis y solo como referencias, hace afirmaciones de gran alcance y significación políticas; concretamente en relación a los mandos y al poder militares internos; que, según, hoy están  configurados muy diferentes a como cuando Chávez; y a como los dejó a su muerte.
A una pregunta de la periodista sobre “el cambio generacional en la FANB”, el vicealmirante respondió: “A Maduro le tocó deslastrarse de los militares del 4F y dejar ese tejido limpio Muchos estaban señalados de estar incursos en el narcotráfico con antecedentes de corrupción. Los militares que emergieron, en su mayoría, vienen haciendo su carrera con méritos”.       
.-* Un 5 de julio no rutinario
De entrada, lo importante de la afirmación de Huizi, mas que autorizada por lo demás, es que da base a la percepción que algunos tuvimos, de que el 5 de julio en la FANB sucedió algo bien determinante; nuevo, nada rutinario; mucho más allá de los anuales previstos ascensos, pases a retiro y nombramientos militares.  Por una parte, y en lo institucional, los candidatos a que más fuerte se apostaba como posibles ministro de la defensa, fueron pasados a retiro; aunque luego fueron a otros destinos de la burocracia chavista; pero sin nada que ver con lo militar. Quedaron solo Meléndez y Rodríguez Torres; ella en el despacho y él en el MIJ; dos del generalato chavista, que si también se les mencionaba en las enumeraciones más amplias de posibles ministro; no estaban entre “los favoritos”. Vale destacar, en concordancia con la apreciación de Huizi Clavier, que la ministro Meléndez, no participó el 4F; ni el 27N en el golpe, de su fuerza, la Armada; jefatureados por Gruber Odreman y Cabrera Aguirre; que al contrario, entonces ella enfrentó activamente a los golpistas. Además, que entre los más destacados altos oficiales retirados no-chavistas,  se le reconoce competencia y  haber hecho “su carrera con méritos”, (Huizi dixit).
.-*El hecho de poder, mas importante desde el 2002
La primera consideración que hago en esta nota; sin entrar en el tema; es que Maduro, como tal, no tenía entonces, ni tiene ahora, poder propio para liquidar de una vez, como hizo, a todo el generalato, básicamente del 4F, como señala el vicealmirante, mediante el que Chávez ejercía su control y manejo de la FANB. Sobre todo, porque el poder institucional, y el poder político de que dispone, siendo presidente por designación; y además, electo por carambola y fraudulentamente; sin base propia; no dan como para equipararse ni confrontar a ninguno de los cuatro o cinco generales que, antes en nombre de Chávez; pero luego  en el suyo propio; tenían “mando de tropa”; poder de fuego real. Además de que, todos, “de quién a quién” aspiraban y ambicionaban por igual. Y que sin embargo, “Maduro”, sin más, los pasó a retiro. Cómo, sobre qué bases y con el uso de cuál poder fáctico lo hizo; no es tema de esta nota. Pero sí vale destacar que desde el punto de vista de las relaciones fácticas de poder; es el hecho más importante, de más alcance y trascendencia, que se ha producido en la política nacional, dentro del régimen chavista, desde la postración y muerte de Chávez. Pero incluso  hasta desde  más allá, desde  el 2002.
.-* No hubo ni hay “Chavismo sin Chávez ”
Pero lo que motiva este comentario, aunque a partir de lo anterior, se refiere más específicamente a la dinámica política actual. Concretamente a lo que, ya antes reiteradamente planteé, la imposibilidad de que hubiera alguna variante de “chavismo sin Chávez”. La liquidación, haya sido como haya sido, del generalato del 4F, no es más que un aspecto; de gran alcance cierto; pero uno más; en el desmontaje de la estructura y el cuadro de gestión y ejercicio del poder montados por el propio Chávez; y que quedó al desaparecer. De la burocracia, los impulsos y prácticas ejecutivos, y del discurso chavista, de Chávez, hoy no queda prácticamente nada. Mismo desde que Maduro asumió como vicepresidente encargado de la Presidencia, se evidenció un manejo gubernamental diferente; notoriamente con otros protagonismos; enmarcado en actitudes más abiertas, menos confrontacionales; que a pesar de la retórica de la “continuidad” y la “radicalización de la revolución”; a pesar del “Chávez vive la lucha sigue”; indujeron con base, a pensar en que se trataba de que se estaba dando alguna forma de racionalización de la política oficial; nueva; negada durante todo “el proceso”.
.-* Desmontando el modelo chavista
Luego del 14A, ya presidente, lo que parecía un manejo circunstancial, atribuible a la transición y lo imprevisto de la situación sobrevenida entonces; se convirtió, si no en una política, sí en una serie concatenada de decisiones por las que fueron, y siguen siendo sacados del escenario gubernamental, uno a uno todos los mas permanentes y conspicuos “hombres de Chávez”; los mas fijos. Ministros, presidentes, directores y jefes de entes gubernamentales, en todas las áreas y niveles de ejercicio, decenas, fueron en su mayoría sacados de la burocracia; y algunos, los menos, enrocados. La confrontación, “anticapitalista”, “antimperialista”, y hasta la “antiamericana”, se ensordinó; junto a avanzar abiertamente en la diplomacia del restablecimiento de relaciones, intercambios y hasta posibles colaboraciones; con los que hasta solo semanas atrás, todavía vivo Chávez, eran el diablo; eran “el enemigo”, “la derecha”; según, siempre amenazante, desestabilizador, magnicida; siempre arqueado, tenso  a punto, esperando el momento propicio para saltar sobre la revolución; sobre el petróleo. Internamente, el gobierno de Maduro, se abrió hacia el sector privado; sistemática y ritualmente anatematizado por Chávez; en todas las áreas, obvia, y hasta declaradamente, en función de poner a funcionar al país; sacarlo del entrabamiento básico en que fue metido por él y sus hombres. Inevitablemente, aunque sin declararlo, posponiendo, o renunciando, al delirio chavista de implantar, el Capitalismo de Estado, rentista-petrolero; a lo que se contrae en definitiva el “Estado Comunal” socialista. “Estado Comunal”, del que si bien  sigue la retórica; y la aprobación y reforma inerciales de leyes para su supuesta implantación; en el mismo seno del chavismo, hay consciencia de su inviabilidad.
.-* Ahora sigue, la lucha sin cuartel contra la corrupción
Al desplazamiento de los mas leales conserjes y “ordenanzas” burocráticos, de Chávez, el ensordinamiento de la retórica pseudo-revolucionaria, y la implementación de una nueva diplomacia, pragmática, con la “contrarevolución” mundial; se suma ahora, con su discurso más exaltado y hasta pidiendo una ley habilitante, una supuesta ofensiva radical y sin cuartel “contra la corrupción”. Que, por lo demás, ya habría comenzado, aunque inicialmente acusando y haciendo presos, operadores de tercer o cuarto nivel de las poderosas mafias de macro-corrupción cívico-militar chavista. Aún tratándose de directivos; una acción insignificante, en relación a la dimensión y alcance de la corrupción nacional; verdaderamente metastásica. Que sin embargo, a corto plazo, hasta por la misma presión y confrontación internas, tendrá que apuntar hacia arriba; hacia sus medios y  mas altos niveles, mandos y jefaturas, cívico-militares. Hacia “los peces gordos”.
Una lucha contra la corrupción, “sin cuartel”, como Maduro la declara; que, aparte de que en ella involucre, manipulada, y hasta pretextualmente,  a la oposición; es claro que va, tiene que ir, dirigida axialmente hacia esos, o hacia algunos de esos peces gordos, altos mandos y jefaturas cívico-militares chavistas. Ello, aparte de cuál sea la  proporción entre el propósito real de limpiar o adecentar el chavismo; y su uso como instrumento de lucha interna para  despejar la ruta hacia convertirse y  consolidarse como una nueva jefatura.
.-* Imposible que Maduro no sepa, que hoy cualquier corrupción en Venezuela está asociada al chavismo
Las limitaciones personales de Maduro; en unos planos las mismas que las de Chávez; en otros, incomparablemente mayores; sin embargo no son como para suponer que no tiene idea de lo que significa su declaración de guerra a muerte contra la corrupción. Que tal guerra a muerte, es, contra el alto mando, activo en reserva y  en retiro, del chavismo. Lo tiene que saber; y tiene que saber en qué se está metiendo. Tiene que saber que, recopilando, solo algunos, de los miles de expedientes de la corrupción chavista; PDVAL, Antonini Wilson, Fernández Barrueco, Illaramendi, Bandes, Velazquez Alvaray, Aponte Aponte, G2-Mario Silva, del fiscal Danilo Anderson, de las mafias de la cabilla y las empresas básicas, del asesinato de la embajadora en Kenya; etcétera; centenares de convenios y contrataciones milimillonarias;  etcétera, etcétera; se tiene el mapa en alto relieve detallado de la corrupción chavista; de la alta burocracia cívico-militar chavista. Mapa interminable, en cuyos paralelos y medianos cartográficos, hoy por hoy, luego de quince años de ejercicio absoluto del poder; inevitablemente, tiene que insertarse cualquier plan, iniciativa o pretensión de tráfico, lavado, intermediación, fraude, que sea; de y para lo que sea y de quién sea; que tenga que ver con Venezuela. Maduro, tiene que saber, que, sin relativismos,  la corrupción hoy en Venezuela es omnipresentemente chavista; que, sin alternativa, es manejada por el chavismo. Obviamente, incluso la corrupción de la oposición o de sectores parte de ella y sus asociados.
.-*Descartes, premisas y conclusiones; ahora, el madurismo
Creo que hay que descartar, primero, que se trata de que Maduro no sabe en qué se está metiendo; segundo, que lo que pretende es cargar sobre la oposición su ofensiva anticorrupción; y, tercero, que su problema sea sanear, ética y moralmente, un chavismo, que por obra y gracia de Chávez, es medularmente corrupto. Nada de eso. Toca es partir de la premisa de que la declaración de guerra a muerte contra la corrupción, responde a una estrategia de poder; enmarcada en la situación interna del chavismo. Aparte de quién la concibió y diseñó; en función de él y su gente, convertirse en el mando concreto real del chavismo actual.
Y sobre tales descartes y premisa; y en la dirección de esta reflexión a partir de lo dicho por el vicealmirante Huizi Clavier a su entrevistadora Sofía Neder; inevitablemente, y hasta nuevo aviso; hay que concluir: uno, que liquidado el chavismo en forma y contenido concretos, no hubo, hay ni puede haber, “chavismo sin Chávez”; dos, que la “lucha frontal contra la corrupción”, en su parte determinante, es interna, dentro del chavismo; del sector que al menos formalmente lideriza Maduro, contra otros y por su eliminación; tres, que si él, y él y  los factores de poder en que se apoya,  tuvo con qué, “limpiar”, (Huizi dixit), los altos mandos militares, liquidando al generalato del 4F que tenían el mayor poder interno; pues tendrá con qué “limpiar”, con qué purgar políticamente a la cúpula burocrática chavista actual. Y, cuatro, que en tal contexto, de lo que se trata ahora, es del MADURISMO sin Chávez.          

     
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7 ago 2013

CONSTITUYENTE,NÓ: UN PROCESO CIUDADANO CONSTITUYENTE




 
.-*Ni cambiando el gobierno ni con otra constituyente
Cada vez, significativamente, se habla más de la necesidad de “convocar una constituyente”. Aunque principalmente en la oposición; también dentro del chavismo; que siempre ha rechazado la idea; la rechaza; y siempre bloqueó terminantemente iniciativas que en esa dirección en varias ocasiones y áreas se han impulsado desde sus mismas bases. Aparte las motivaciones e intereses concretos de esos sectores; de sus expectativas y en relación a su viabilidad concreta en el contexto actual de control chavista, mediante el CNE, de cualquier proceso de votación; que el tema esté en la agenda política, hasta en la de las altas cúpulas y figuras de la oposición, es demostrativo de que existe la consciencia de que la crisis nacional es compleja y profunda; de que no se solucionará con un simple cambio de gobierno o régimen. De que no va a ser, o sería, suficiente con la eventual salida del chavismo del poder. 
La crisis nacional, estructural, profunda, ciertamente no se resuelve con un simple cambio de gobierno; con la eventual sustitución de este mal gobierno, por otro, según, “bueno”; como el que han ofrecido la MUD y Capriles sería el que harían. Pero tampoco, con una Constituyente como las más de treinta que hemos tenido, incluidas las dos últimas de 1961 y 1999. Pues cabe preguntarse, sobre qué sería lo que se quitaría de la constitución actual;  y sobre qué, lo que se pondría en la nueva o reformada; resultado de dicha Constituyente que promueven sectores de la oposición; que por sí mismo, por ya no estar, y, por ahora sí estar en el nuevo texto; sería clave para que el país avanzara hacia salir de la crisis en que estamos y se profundiza inercialmente, hace ya tres largas décadas. Ni “la institucionalidad” consagrada en la constitución del 61; ni la de la del 99; como ninguna de las anteriores; sirvieron para impedir las variantes de autoritarismo y las perversiones del ejercicio del poder; el desconocimiento y la manipulación de sus contenidos; que durante sus cincuenta años de vigencia se acumularon; sin nada que las impidiera.
.-* Para ir hacia la soberanía ciudadana frente al Poder
Pues la verdadera cuestión de fondo, estructural, de la crisis nacional; histórica; la de la soberanía ciudadana concreta, real, frente al poder; que dicha “soberanía”  es inexistente; y es solo constitucionalmente declarativa; nunca se planteó en su verdadera dimensión en ninguna de las constituyentes que en doscientos años hemos tenido y que produjeron sus respectivas constituciones. La idea de que “La soberanía reside en el Pueblo quien…”; que ha estado en todos nuestros textos constitucionales; no  ha pasado de ser una retórica cómica; ni ahora, menos, con la novísima de que la democracia venezolana es “participativa y protagónica”. Aunque, en honor a la verdad; ni aquí en Venezuela ni en ninguna parte del mundo; la cuestión del poder ciudadano concreto; del contrapoder ciudadano fáctico, real; la capacidad ciudadana de frenar el autoritarismo, de confrontar el poder; ha sido cuestión de su simple ser “consagrada” en la “carta magna”. Ninguno de los cientos de derechos ciudadanos consagrados en la constitución, valen nada; al no existir la garantía concreta, fáctica, de que su ejercicio pleno, su preservación, esté, a todo evento, garantizado a cualquier ciudadano frente al poder. Y esa es exactamente nuestra realidad. A pesar de los  muchos derechos que están consagrados constitucionalmente; el ciudadano, la ciudadanía, no existe fácticamente. La gente aquí es el objeto de la política, de la acción gubernamental; de su manipulación; no su sujeto. El venezolano no tiene, nunca ha tenido, ni el menor peso en la  definición de las políticas del estado; no es sujeto de ellas; salvo votar; y ni siquiera;  no es más que una cifra frente al Poder.
A lo que vamos; cuando hablamos, no de ”una constituyente”, como se refieren quienes la proponen hoy; sino de un “Proceso Ciudadano Constituyente”; aparte de que  al final se llegue a una nueva constituyente y hasta a una nueva constitución; es a la necesidad de que haya una movilización y un debate ciudadano nacionales abiertos, despolarizados; orientados a crear las condiciones concretas para en perspectiva imponer la ciudadanización de la política; la conformación de un  contrapoder ciudadano que realmente frene el autoritarismo que en cualquiera de sus variantes, ha causado la crisis que hemos vivido y se ha profundizado durante los últimos cuarenta y tantos años.
.-* Por el debate y el consenso ciudadanos, hacia una sola subjetividad nacional
Junto a la referida inexistencia histórica, de  capacidad ciudadana alguna para confrontar y frenar el Poder; está lo coyuntural de los acumulados de deterioro y perversión sociopolítica de los últimos cuarenta años. La existencia concreta, no de dos países, ni de dos sociedades; pero sí  de dos subjetividades, hoy, excluyentes y negadoras ambas una de la otra; con vivencias opuestas, hegemonizantes, de sus vinculaciones privilegiadamente incluyentes, de cada una con el Poder; hace insoslayable ir hacia un verdadero y denso consenso social, ciudadano; de base; complejo y difícil, sí; pero que es la única vía hacia la promoción y el desarrollo de correlaciones socioeconómicas y dinámicas sociopolíticas armónicas, convivenciales; conformadas y soportadas en la inclusión; en la distribución equitativa, ciudadanamente consensual,  de toda la renta, todos  los recursos y las oportunidades nacionales. Y  en la soberanía ciudadana sobre  lo público. En el marco de una beligerancia ciudadana inteligente ante el Poder; en la existencia de un contrapoder que imponga las condiciones a su ejercicio. No se trata, entonces de la “gobernabilidad”; de cómo mantener en paz, controlado, el cuadro tensional y de conflictividad general acumulados en que hoy vivimos. No se trata de “pacificar”, de aplacar la beligerancia de un sector desde la hegemonía del otro. Se trata de ir hacia la fluidez sociopolítica de una sola subjetividad; plural, diversa, múltiple; específica y global; pero una; humana.  
.-* Un proceso constituyente originario: primero el debate ciudadano y luego la constitución
Hablamos de un “Proceso Ciudadano Constituyente”; cercano a la idea de una “constituyente originaria”; negando expresamente la de la “constituyente derivada”, como han sido todas las que tuvimos. Lo sustancial es que se promueve de forma que no  será convocada desde el Poder; por ningún factor de poder de cualquier naturaleza o signo. Según, la figura de la “constituyente originaria”, es de origen napoleónico; en términos del discurso, de ”la revolución primero y luego la  constitución”; porque la constituyente de la que resulte la constitución no deriva del poder existente; sino que es “originaria”; resultado de la revolución que es su negación. Pero en nuestro planteamiento, no está la idea de que hay que hacer la revolución para que haya una nueva constituyente y una nueva constitución. Partimos es de que, antes de “una constituyente”, quién  en tal caso debe estar “convocado”, es la gente,  los ciudadanos; todos los venezolanos, todos. No solamente algunos, según, los “los competentes”. El que está planteado en Venezuela, constituyente; primariamente y de fondo, no es un debate académico; técnico-político. Es político. Sobre el Poder; sobre el Poder y la gente. Por ello, lo que toca, es que todos los venezolanos, se convoquen para SU debate, sobre el Poder; sobre cómo bicentenariamente sin escampe se ha ejercido autoritariamente; y causando la profunda crisis en que estamos. Para un debate libre, abierto, sobre quiénes y cómo lo han ejercido; lo ejercen y pretenden ejercerlo. Por lo que obviamente, no son quienes han estado ni los que están en él; quienes van a convocar y promover una constituyente para debatir y eventualmente condicionar, precisamente, quienes, porqué y como lo han de ejercer. Y, en tal caso, deben seguirlo ejerciéndo.
El sentido de “originario” que está implícito en la idea del “Proceso Ciudadano Constituyente”; se refiere a que, primero haya el debate, ciudadano, nacional, constituyente; para a partir de él, y luego, ir a la constituyente; y, eventualmente a una nueva constitución. En una secuencia en la que lo esencial, primero y prelativo, sea la movilización y el debate ciudadanos; sobre los grandes problemas nacionales. Luego, el establecimiento de las bases para una dinámica de consensuación ciudadana. Para finalmente, mediante una constituyente bajo los dictados ciudadanos, y los aportes del caso académicos y técnico-jurídicos ir a la formulación de una nueva constitución; nueva o, como todas las anteriores, la existente modificada.
.-*Ni chavismo ni oposición quieren ni aceptan el debate real
La cúpulas de ambos ismos, chavista y de oposición, en general y declarativamente rechazan la idea de una constituyente. No porque no les atraiga la idea de reformar a discreción la constitución, ”mejorandola” en función de hacerle “institucional”, “constitucionalmente”, menos exigente, mas cómodo, su ejercicio autoritario del Poder. Para evitarse seguirla manejando “plastilinamente”; como en general ha sucedido; y ahorrarse las ristras justificatorias de medios-citas y cuartos-citas de artículos del “Texto”. Algunos “constitucionalistas”, lo que argumentan abiertamente, es que “no hay las condiciones para convocarla”. Se refieren, de ambos lados, a la posibilidad de que el hacerla; incluso como otra constituyente derivada mas; produzca un tal debate, real, de la gente; como realmente sería, que se le saliera de las manos. A oposicionistas y a chavistas. Que se diera, entonces sí, realmente fuera de control; no las payasadas chavistas de los “parlamentarismos de calle”; sino una verdadera “constituyente de calle”, cuyo desconocimiento les sería, a todos, políticamente muy costoso.
De tal forma que, no es que las cúpula las burocracias y los polítólogos de ambos ismos, no quieran otra constituyente. Aunque obviamente, si rechazan absolutamente, la descalifican;  la idea del “Proceso ciudadano constituyente” que se propone. Lo que no quieren, lo que rechazan por encima de todo, es un verdadero debate abierto; un debate  nacional, ciudadano; sobre el Poder; sobre su relación con la crisis nacional. Y no es que el chavismo si quiere; y la oposición no. Estando en el Poder, o en perspectiva de estarlo, nadie quiere que se discuta sobre su ejercicio. La constituyente del 99, que, según, era para “la reinstitucionalización del país”; y que, hasta tenía que ser “originaria” ; Chávez, ya en el Poder; en su asociación de entonces con las cúpulas puntofijistas; degaullistamente, atropelló, comprimió, su convocatoria  y  trabajo, en solo nueve meses; cuando tenía que ser, en un lapso hasta ilimitado; en tal caso a criterio de los constituyentes. Obviamente, para que no hubiera ni se desarrollara el verdadero debate nacional que tocaba. Y que sigue tocando.           
.-* Ningún factor de poder convoca; será la automovilización ciudadana
Lo que para nosotros de partida es claro; es que nuestra coincidencia con quienes hoy proponen “convocar una constituyente”; de oposición o gobierno; se concreta, solo, a que de la crisis en que estamos no salimos con un simple cambio de gobierno; y tampoco con el actual. Hasta ahí nuestra coincidencia. Partimos de que hay que ir a la cuestión de fondo de la estructura del Poder: de las relaciones de la gente con él. Asumimos, que de la crisis nacional, salimos o apuntamos a una salida; solo a partir del impulso de una dinámica nacional, ciudadana, hacia la conformación de una correlación sociopolítica, ciudadana, de contrapoder; frente al Poder. Tal dinámica nacional, para la que hoy sí hay condiciones subjetivas y objetivas, se dará, por la movilización autoorganizada y el debate nacionales, mediante lo que llamamos un “Proceso Ciudadano Constituyente”; que para nada es convocado por cúpulas ni candidatos ni presidentes; ni por pretendidas élites ni vanguardias. Sino que resultará de la autoconvocatoria, de la automovilización de la misma ciudadanía; de los sectores y asociaciones sociopolíticas en los que se da la dinámica normal de la gente .           
Caracas 06.08.13
         

7 jul 2013

LOS PROFESIONALES EGRESADOS Y LA OFENSIVA MILITARIZANTE CONTRA LA UNIVERSIDAD AUTONOMA



.-* El acoso autoritario para destruir la universidad libre
Lo determinante de la crisis que hoy vive nuestra universidad libre, autónoma, es el del acoso y ahogamiento a que el Poder, el autoritarismo actual, la somete. Este acoso no es nuevo. Desde que se decretó la autonomía los factores de poder autoritarios siempre han intentado cercenarla en diferentes grados y formas; lográndolo solo limitada y funcionalmente; a pesar de lo que  con sus luchas, ella ha mantenido su soberanía y beligerancia, ideológica política académica y docente.
Pero el acoso del militarismo actual, apunta más allá del sometimiento y la neutralización política que intentaron  los regímenes anteriores. Apunta a su desestructuración y desmantelamiento total como espacio del libre fluir sin límites de la inteligencia la creatividad y la imaginación; de la libertad. Busca implantar la manualización del pensamiento y el discurso, la militarización subjetiva y operativa de toda actividad estudiantil docente y académica; para la producción no de profesionales intelectuales y científicos libres; sino para el adiestramiento y entrenamiento, manualezco de los estudiantes; para disponer de  insumos o “recursos humanos”, moldeados con perfiles predeterminados, según la demandas y los requerimientos pautados por su sistema nacional de planificación central; de operadores técnicos, para la implementación de sus planes, sectoriales, nacionales regionales y locales. La universidad que quiere el régimen, y que sea la única, es la que le aporte simples insumos y recursos humanos, para sus milicias misiones  y burocracias; simples operarios sin criterio ni opinión propios, que operen, “rodilla en tierra”, como soldados, bajo directrices centrales precisas enmarcadas en la “Nueva geometría del Poder”, en su forma político-institucional, el “Estado Comunal”, que pretende implantar.
.-* Por un debate constituyente para que todas las universidades sean autónomas
Los rezagos y atrasos académicos docentes y funcionales que nuestra universidad autónoma innegablemente arrastra; sobre los que reaccionaria y torpemente las cúpulas académico-partidistas actuales, evaden e impiden cualquier debate; son manipulados por el autoritarismo militarizante, como pretextos para justificar su acoso; y para la promoción indisimulada de la violencia terrorista, fascista, de amedrentamiento de los universitarios; por lo demás, con poco efecto y sin ningún contenido progresista real. La precarización de la mismas universidades experimentales públicas; la mediocrización, y la militarización, docente y académica de las nuevas bolivarianas; junto a la desestructuración de las autónomas, asfixiándolas presupuestariamente hacia la pérdida de niveles y calidad académica docente y científica;  demuestran que la cacareada “masificación de la educación universitaria” chavista, sin nada que ver con la elevación de la capacidad  profesional y técnica cultural de la juventud venezolana; no pasa de ser una estrategia clientelar; y retórica vacía el discurso que la presenta como un avance revolucionario. Un clientelismo dirigido hacia la implantación de un  sistema de control total sobre la sociedad venezolana, sobre el conocimiento, con el bloqueo de cualquier variante de inteligencia libre, soberana.    
Cierto que la universidad autónoma venezolana debe ser objeto de un abierto y profundo debate en todos sus aspectos; para su renovación estructura y académica y su reinserción en las dinámicas del conocimiento mundiales y nacionales actuales. Pero ello, ni toca que sea desde el Poder; ni éste tiene la capacidad ni la vocación ni siquiera de promoverlo. Es a los universitarios mismos, a todos sin distingos, junto a los profesionales en general, a quienes toca abrir y desarrollar ese debate renovador, incluso, obviamente y en primer lugar, en contra y a pesar de los sectores académicos, docentes y partidistas, que lo impiden. Pero igual y también en primer lugar ese debate renovador es en contra y sobre la oscura burocracia gubernamental militarizante que hoy intenta destruirla; y sustituirla por colegios militares. No es que hay  que debatir para su renovación, solo sobre las universidades autónomas. El debate que el país requiere es sobre todo el Sistema de Educación Superior; incluidas éstas sí; pero también todas las públicas no autónomas, experimentales, privadas, técnicas, etcétera; sobre todo las nuevas bolivarianas, que no siendo autónomas y de reciente creación, acumulan vicios y perversiones hasta peores que las que lo son. Un debate abierto, nacional, ciudadano, independiente del Poder, realmente constituyente, hacia definir las bases de un sistema nacional de universidades, plural y diverso, docente, científica, cultural y académicamente; y casi absoluta y totalmente autofinanciado y autónomo académica y docentemente. Un sistema en el que la independencia económica y la autonomía, no sean de solo de una parte del sistema, de algunas universidades; sino de todas.     
.-* La universidad está luchando sola
En su sostenido enfrentamiento a la ofensiva oficialista, por los derechos de los universitarios y por revertir la precarización a que el Poder la somete; la universidad ha respondido masiva y dignamente con gran fuerza ciudadana, moral, ética y política. En varias ocasiones el autoritarismo ha sido frenado por ella y hecho retroceder. Pero ha estado, y está, sola. La sociedad nacional la ve movilizarse una y otra vez; pero a  distancia, “desde la barrera”; solidaria sí, pero sin involucrarse,  propiciando  de hecho, que la estrategia oficialista, aunque frenada o forzada a reformularse una y otra vez, se replantee, se reactive, también una y otra vez. Cuando el problema de la universidad, la crisis que vive, no es una cuestión solo de los universitarios; de los estudiantes, docentes, empleados, trabajadores y autoridades académicas actuales; sino de la sociedad  como conjunto. Y más particularmente de sus egresados, de los profesionales y técnicos que salimos de ella.
.-*En el  “Estado Comunal” seremos  solo “recursos humanos” alfanumerados
La incompatibilidad del autoritarismo militarizante, con la inteligencia, y la libertad de pensamiento y creación, su rechazo psicosomático a toda calidad; ya en sí mismos explican y motivan la pretensión política de que no haya sino una sola universidad bajo un solo mando central. Pero no se trata solo una cuestión de motivación mediocre del Poder. De fondo, se intenta reducirla al simple nivel superior de un solo sistema y modelo educativo nacional; homogéneo, dirigido estalinistamente desde el preescolar hasta el pregrado y el postgrado. En función de la homogenización educacional a todo nivel, sector y lugar; el autoritarismo, desde el 2004 ha venido armando, desarmando y rearmando, un sistema de leyes relativas a los diferentes aspectos de la burocracia gubernamental, a todo nivel y en todas las áreas; para el control total de la vida nacional y la manipulación integral de la subjetividad individual y social desde el nivel maternal hasta la tercera edad; que hoy está sistematizado en el proyecto total del “Estado Comunal”. Proyecto que, en síntesis, se concreta en que, toda actividad, vida y expectativa de cualquier venezolano, individual, familiar, comunal, se enmarcará compulsivamente y sin alternativa, según dicte el “Plan Central Nacional”, en lo que en varias de las leyes referidas se define como su “ámbito” de residencia, quehacer o adscripción; vecinal, comunal o municipal. En el “Estado Comunal”, se dejará de ser vecino o habitante o residente de una urbanización, una parroquia o un municipio; para pasar a ser simples “recursos humanos” o “insumos” alfanumerados, en función de la implementación de lo establecido para cada nivel de ejecución, por el Sistema Nacional de Planificación Central.       
Que la estrategia militarizante de acoso y precarización, hacia la desestructuración  total de la universidad libre, avance y se vaya imponiendo; no impacta solo, ni siquiera principalmente, a los universitarios actuales. Y tampoco apunta solamente, además, hacia envarar la vida futura de los hijos nietos y bisnietos. El “Estado” Comunal, para cuya implantación es clave la eliminación de la universidad autónoma; con la municipalización partidizada-militarizada, desde la preinscripción, matrícula y asignación de cupos, hasta los pensum y asignación de recursos; implicará que todo profesional o técnico, o científico, independientemente de su especialidad y nivel, de su horizonte de trabajo concreto y en su expectativa de desarrollo y calificación; estará reducido, bajo control y chequeo, al “ámbito” comunal o municipal al que esté adscrito; reducido sin opción, a simple “recurso humano” alfanumerado, a disposición de los entes de planificación, a ser usados en la ejecución a ese nivel del “Plan de la Patria”.
.-* Hacia la eliminación del libre ejercicio profesional
La caída eventual de la universidad autónoma, ahora o en un cierto plazo, sería un tramo en la ruta hacia la eliminación del libre ejercicio profesional; en perspectiva, hacia la desaparición de los sectores profesionales como tales; y su reducción a simples listados de “recursos humanos” a ser ubicados discrecionalmente por el Sistema Nacional de Planificación. No es solo a los estudiantes  por graduarse hoy, y a los que lo harán durante los quince o veinte años próximos, a quienes afectará la liquidación de la universidad autónoma. A los millones de profesionales y técnicos que hoy habemos, con los años de ejercicio que tengamos y con los que contemos en el futuro; nos liquidará como profesionales de la República; como sector nacional; reduciéndonos regresivamente, vivencial y profesionalmente, al ámbito comunal o vecinal al que resultemos adscritos.     
.-* Sola como Salamanca la inteligencia será vencida
Con las dificultades, limitaciones y inconsistencias internas que arrastra; en una absoluta asimetría político-institucional y de poder fáctico y mediático; en la actual confrontación, la universidad ha cumplido una gran jornada. Ha dado y está dando, una nueva lección de dignidad consistencia, inteligencia y fuerza moral y ética; a nivel de las más notables de su historia. En total desventaja frente a la burocracia dócil al mando autoritario; ha manejado lúcidamente la conjunción y sucesión de lo reivindicativo, de las mas que justas demandas económicas de los universitarios; y lo político, lo de fondo, relativo a la autonomía y la libertad académicas ante el Poder; y a la soberanía ciudadana y universitaria en su interlocución con él.   
Pero la fuerza moral y ética de la universidad, nunca lo ha sido, no es suficiente ante  la ofensiva que sufre por parte de la mediocre burocracia, dócil al militarismo, que la acosa. Como Salamanca en su pulseo con la fuerza y la violencia, la inteligencia en  desventaja fáctica absoluta; difícilmente no termine  vencida circunstancial y temporalmente ante él.
El paro o la huelga como formas de lucha complejas que son, de conocidos efectos duales; las movilizaciones y acciones de calle; tienden a agotarse en el tiempo si no se dimensionan y desarrollan enmarcadas en correlaciones de fuerzas, de confrontación al Poder, de contrapoder, más amplias y eficientes. En toda confrontación con el Poder, y en casos como el nuestro actual lo es como en el que más; el tiempo tiende a ser ventaja para él. Si la universidad, la inteligencia, como hasta ahora, continúa sola en su confrontación con el autoritarismo militarizante; lamentable pero realísticamente, el augurio es que puede  terminar siendo derrotada.
.-*Nuestra universidad hace todo lo que le toca. Falta lo que nos toca a los egresados
Los estudiantes y profesores universitarios, coincidiendo circunstancialmente con los trabajadores y empleados, han hecho y hacen lo que les toca en la defensa de la universidad, de la autonomía y libertad académica y docente; del ejercicio soberano de  la inteligencia y la  creatividad. Ya de ellos no dependerá si el autoritarismo logra avanzar lo que sea en su ahogo. Los profesionales, ya no-universitarios, los egresados, nosotros; a quienes toca también igual que a ellos enfrentar la ofensiva contra nuestra universidad; tan nuestra como de los universitarios actuales; seremos los responsables de que la ventaja fáctica, armada, del poder militarizado, termine imponiéndose sobre la inteligencia desarmada.  
La movilización de la parte de la sociedad venezolana que rechaza el autoritarismo, primeramente de los sectores profesionales, de los egresados; contra la ofensiva antiuniversitaria, antiautonómica, junto a los estudiantes y profesores, dimensionaría sus movilizaciones y determinaría una correlación sociopolítica de poder inversa a la político–institucional actual; conformaría cualitativa y cuantitativamente un contrapoder que la frenaría y haría revertir. Tan absolutamente cierto es esto, como que la determinante principal de la asimetría con que cuenta el Poder contra la universidad, su ventaja principal, es que  ella lo enfrenta sola.     
.-*Contra la desprofesionalización; por la re-profesionalización de la gestión pública
Los profesionales venezolanos, egresados de universidades, institutos universitarios y técnicos, de academias, autónomas, privadas, gubernamentales, de centenares de disciplinas, somos millones; repartidos por toda la geografía nacional y ubicados y  ejerciendo, aportando capacidad, en todas las áreas y niveles de las estructuras nacionales, regionales, locales, de todo tipo. Impotentes, dispersos, casi sin capacidad sectorial propia de confrontación ante ellos; hoy el Poder y los factores de poder, manipulan  a discreción nuestras vidas y capacidades. La desprofesionalización de la gestión pública se ha profundizado hasta extremos de nuestra descalificación general  como profesionales, y la precarización imparable de nuestras condiciones de ejercicio y vida, personales y familiares. Somos millones, cualitativamente determinantes en todos los aspectos y niveles de la vida nacional; pero no existimos sociopolíticamente; como sector no contamos en las correlaciones sociopolíticas de poder. No somos fuerza.    
De tal forma que nuestro involucramiento activo, específico como sector, en la defensa de la universidad autónoma, va más allá de nuestra solidaridad y apoyo a estudiantes y profesores; y de  inmediatamente participar en parar la ofensiva contra ella. Apunta a movilizarnos, en perspectiva, en función de nuestra propia sobrevivencia como el sector profesional; hacia impulsar nuestra conformación y desarrollo orgánicos como sector sociopolítico; con capacidad propia para confrontar el Poder. Hasta llegar a ser determinantes, verdaderos sujetos políticos, en la definición de las decisiones líneas  y acciones de la gestión pública en la vida nacional; de lo que estamos excluidos. Planteándonos como línea central programática de lucha, la re-profesionalización de la gestión  pública a todos los niveles; y el rescate de su calidad.     
.-*Por la movilización despolarizada de todos los profesionales sin distingos.
La idea de que los profesionales nos movilicemos como sector; primero y ahora, en defensa de la autonomía; y en perspectiva, por nuestra propia sobrevivencia, desarrollo sociopolítico y posicionamiento en la vida nacional; no tiene que ver con ninguna pretensión de “organizar a los egresados” ni de dirigirlos o representarlos, ni parcial ni sectorialmente. Ni tampoco con ninguna variante de polarización político-ideológica, o electoralizante, entre oposición y gobierno. La eventual pérdida de la autonomía universitaria; y la liquidación del ejercicio libre de la profesión, afectan a absolutamente a todos los profesionales y técnicos, intelectuales y artistas, venezolanos; independientemente de filiación política, ideológica o partidista; de que hoy se sea oficialista o oposicionista o “ni-ni”. Todo profesional, científico o técnico, de cualquier disciplina, egresado de cualquier institución de educación superior; ya, hoy, sufre la desvalorización que, individual y socialmente, deriva de la desprofesionalización generalizada de la gestión pública; siendo víctima de la precarización e indefensión creciente, la pérdida de futuro, que ella le acarrea. Y puede visualizar y hacer consciencia de lo que para él y su familia, para sus hijos, conllevará la municipalización de su vida y ejercicio profesional, que el autoritarismo militarizante actual, le impondrá con la  implantación de su fascistizante “Estado Comunal”. 
Estas reflexiones no están  asociadas con propuesta político-organizativa, ni programática alguna. Su sentido es llamar la atención y a la consciencia de los profesionales, de los egresados universitarios, sobre la perspectiva concreta en que nos encontramos; y  sobre el que será nuestro futuro si se implanta el proyecto stalinista militarizante. Y, en tal caso, para motivar y activar la disposición a movilizarnos, independientemente de la forma organizativa de lucha y movilización que cada quién, individual, grupal o colectivamente considere. Sin esperar línea ni directriz alguna; cada quién asumiendo su propia iniciativa e impulso. Lo que cada quién haga, como sea, donde y cuando sea; que claramente implique confrontar el Poder, el autoritarismo; será efectivo se multiplicara, se replicará, y llegará lejos.    
.-* Una agenda concreta: autonomía para todas las universidades y re-profesionalización
Con una agenda, un programa de lucha muy concreto. Ante la crisis universitaria: defensa de la autonomía, autonomía para todas las universidades del país; y debate nacional constituyente sobre el Sistema Universitario Nacional. Y ante la relación de los profesionales y el Poder y la implantación del Estado Comunal: freno a la desprofesionalización, defensa del libre ejercicio profesional; y reprofesionalización de la gestión pública a todos los niveles.  
Caracas Julio 3013